Punto de Vista

Mario Tassías

Por “Estado de Derecho” (“Rule of law” para los angloamericanos), se alude a aquel Estado, cuyo poder y actividad están regulados y contralados por el Derecho y eso es lo que le urge a México, según el rector de la UNAM, José Narro Robles.
El “Estado de Derecho” contrasta con todo poder arbitrario y se contrapone a cualquier forma de Estado absoluto o totalitario.

Sus antecedentes tienen que ver con los primeros cuadros sociales y geográficos en la antigua Roma o la antiquísima Grecia. El Rechtsstaat, en su sentido moderno, fue propuesto en Alemania en el tercer decenio del siglo pasado por Roberto von Mohl, y de ahí a la actualidad.

¿A qué atribuye el doctor Narro que a México le urge un “verdadero” Estado de Derecho?

Los acontecimientos recientes confirman, también para el ciudadano común, lo que ha ocurrido desde el inicio de la presente administración federal. Baste ver los hechos cotidianos, para darse cuenta de que México se desgaja a pedazos en algunas zonas de interés nacional.

Que aunque ya nos hemos acostumbrado, lo cual es grave, no se puede vivir con zozobra. Que en aras de la seguridad se instalen retenes militares a lo largo y ancho del país. Que todos los días, como parte de guerra se sumen cadáveres a una cifra que cada vez es más larga. Que el país funciona “a partir de intercambios personales con ventajas recíprocas que de la vigencia de las leyes”. El desorden en México, es una muestra evidente que vivimos en un Estado, con graves problemas de desigualdad social y de educación.

Las declaraciones del rector de la UNAM se dan en el contexto de la ceremonia inaugural de la “Conferencia Internacional sobre Seguridad y Justicia en Democracia, hacia una política de Estado en los albores del Tercer Milenio”.

Ante el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia, Juan Silva Meza, y del ex rector de la UNAM y presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, Jorge Carpizo, también ha dicho que la UNAM ha hecho aportes a la lucha contra las adicciones y a favor de la formación de profesionales competentes y con valores.

Por ahora, el tránsito hacia niveles de bienestar tiene pasos endebles. El rumbo, no es el correcto, aquel que en el contexto internacional se fortalece con la democracia. Problemas como las adicciones, la delincuencia organizada, el lavado de dinero, la corrupción, la impunidad, o aquellos relacionados con la seguridad de los ciudadanos o del mismo Estado, no pueden entenderse de manera aislada.

“Algo está mal en nuestro país, cuando pese a nuestra gran historia y capital cultural, al gran tamaño de nuestra economía, a la diversidad y riqueza de nuestros recursos naturales y humanos, no podemos romper los círculos viciosos que nos atrapan en la desigualdad y en la inseguridad”.

En concreto, “… no puede haber democracia donde no impere la seguridad”. No estoy dispuesto a “contribuir al silencio cómodo y timorato, porque se trataría de un acto desleal con el país, de deshonestidad intelectual, de sometimiento indigno de los universitarios”, ha dicho el Rector.

La democracia moderna requiere de la confianza de los ciudadanos en las instituciones que se han creado para que la vida en común transcurra con estabilidad y posibilidades de progreso y para cumplirlos se necesita un Estado de Derecho que satisfaga los reclamos de la democracia y de la seguridad jurídica.

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