Mario Tassías
Iday, dirán en el pueblo. A unos días de estrenado el edificio hay fallas técnicas y también llueve adentro.
Senadores del PRI, PAN y PT, ya pidieron auditoría porque haciendo cuentas, los números no cuadran y mucho de la tecnología anunciada es de mala calidad. La nueva sede del Senado de la República tuvo un costo que supera los 2 mil 600 millones de pesos. Una clara muestra de la austeridad de la que hacen gala los legisladores. Y hay quien se atreve a decir que merecen eso y más.
2 mil 600 millones de pesos, son como dos montañas de dinero para que los parlamentarios se sigan considerando privilegiados. Es dinero de los contribuyentes. Razón tenía el diario Reforma que el mismo día de la inauguración tituló una nota: “Estrenan Senado… conservan ‘mañas’. La nueva sede se estrenó con ‘un fraude’, pues el sistema de votación de alta tecnología falló”. Ahora con el primer aguacero en el Distrito Federal las goteras también entraron a celebrar el edificio.
La sede del Senado se edificó luego de tres modificaciones al Fideicomiso de Inversión y Administración para la Construcción y Equipamiento de la Nueva Sede de la Cámara de Senadores, creado en 1994. Originalmente fueron Fideicomitente la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Fideicomisario la Secretaría de Desarrollo Social y Fiduciario el Banco de Obras y Servicios Públicos. Con fecha 12 de noviembre de 2010, se suscribió el Tercer Convenio modificatorio al contrato de Fideicomiso, mediante el cual se estableció la posibilidad de integrar al patrimonio del Fideicomiso entregas de recursos a título gratuito.
El inmueble está construido en 3 cuerpos: el Pleno que alberga al Salón de Sesiones; el Hemiciclo para oficinas de los Senadores en 7 niveles y la torre para las oficinas de Comisiones en 16 niveles. Tiene cuatro sótanos utilizados principalmente para estacionamientos. La superficie construida es de 74,865.88 m2. Según se lee en http://www.senado.gob.mx/hoy/nueva_sede/index.htm El nuevo edificio se ubica en Reforma e Insurgentes. La primera piedra fue colocada el 11 de diciembre de 2007, la inauguración oficial ocurrió el 13 de abril de 20011.
Apenas unos días bastaron para darse cuenta de las fallas técnicas de un inmueble ponderado como un dechado de tecnología: con sistema de previsión contra sismos y contra incendios; sistema de votación de alta seguridad, como el que está instalado en la ONU, que ya falló.
Las oficinas presentan un curioso caso de mala distribución, la sala de espera está dentro del cubículo del senador. Hay espacios para seis secretarias y ninguno para los indispensables asesores. En los escalones de la escalera principal, no cabe un pie, así que de última hora colocaron pasamanos, para evitar accidentes. Estas son algunas, entre otras fallas que no se han corregido, ya que el proyecto fue autorizado por la anterior legislatura y todo estaba concursado.
Aún así, los constructores celebraron los beneficios ecológicos como el sistema de calentadores solares para agua, o las luminarias de focos ahorradores de energía o los mingitorios secos que no consumen agua. La reducción de 12 inmuebles actuales a sólo uno. La empresa GAMI Ingeniería e Instalaciones que construyó la obra, importó mobiliario y equipo de España, Italia y China en perjuicio de la industria nacional, a decir de Ricardo Moreal, senador del PT.
Ahora la pregunta es ¿para qué una auditoría? Con tamaña inversión, ¿los senadores no estuvieron pendientes de la construcción de la casa? Además la obra estuvo fiscalizada por el Contralor Interno del Senado; por la Contraloría de Banobras; como auditor externo técnico fungió el grupo Profesionales en Administración Pública. La Auditoría Superior de la Federación, ya revisó la cuenta pública, hasta 2010.
¿Otra auditoría como las miles que se hacen en todas las dependencias de los tres niveles de gobierno? ¿Por qué no crear una comisión de senadores para que investigue y así la ropa sucia se lave en casa? si es que hay que salvar algo del honor. Los ciudadanos ya no creen en cuentos de chinos.
