Punto de Vista

Mario Tassías

Hoy comparto una carta atribuida a Baruch Spinoza, (Amsterdam 1632- La Haya 1677) aquel de las lecciones de cordura, la tolerancia y alegría racional. El que pensaba que el Estado no debe atemorizar, sino garantizar la libertad. El remitente, es quien divide la historia. Antes y después de…
“¡Deja de rezar y darte golpes en el pecho! Disfruta de tu vida. Goza, canta, diviértete, disfruta todo. ¡Deja de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos y que dices que son mi casa!

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor. Deja de culparme de tu vida miserable; nunca dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes a mí por lo que te han hecho creer.

Deja leer supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedir. Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo castigarte por ser como eres? ¿Crees que podría crear un lugar para quemar a quienes se portan mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

La vida no es una prueba. Ni un escalón. Ni un paso en el camino. Ni un ensayo. Ni un preludio hacia el paraíso. La vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas. Eres libre, no hay premios ni castigos. No hay pecados ni virtudes. Nadie lleva un marcador. Nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar. De existir. Así, sí no hay nada, habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste?… ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí. Quiero que me sientas en ti, cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar. Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí. Que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti.

No hubo tiempo en el que no hubiese tiempo, Spinoza está vigente. Los judíos lo excomulgaron, los cristianos le vigilaron como peligroso, subversivo. La claridad del cristal y la lucidez de la visión ocuparon su vida.

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