Mario Tassías
A poco más 190 mil vecinos del Estado de México, los dejaron chiflando y en la loma. Colgados de la brocha. Tendrán que esperar otros tiempos para que la unión a la que fueron invitados se celebre. “El enemigo de la novia no dice cosas buenas de la boda” y eso hay que tomarlo en cuenta la próxima vez que perredistas y panistas hablen de alianzas.
Quienes votaron porque se estableciera una alianza para competir en las elecciones del 3 de julio próximo, tendrán que ir por una silla. O de plano resignarse a que, ya será para otro día. Al final de cuentas los dirigentes partidistas pueden seguir experimentando con la gente, es a la que menos respetan. La alianza PAN-PRD existió en la mente de quienes la propusieron como una alternativa o como un buen negocio, para enfrentar al candidato del PRI.
Es probable que debido a las artimañas de los implicados, más de uno se haya dado cuenta de las maniobras o escarceos que las dirigencias panista y perredista tenían entre manos. En Edomex, está la llave para abrir Los Pinos y con toda seguridad los perredistas quieren llegar solos que mal acompañados.
A los menospreciados panistas, queda buscar algún artilugio que los despierte para enfrentar una contienda de tal magnitud. No le bastarán los rezos y ruegos. Se requiere de un trabajo más consistente. No basta con hacerle sombra al candidato del PRI que va como en caballo de hacienda y al candidato del PRD que cuenta con la bendición del Presidente legítimo, aunque esto último habría que ver si no es un estorbo.
Si de pretextos está lleno el camino al infierno, de argumento en argumento se puede trazar una línea que lleve al cielo. A eso le han apostado los perredistas en su sesión del Consejo Nacional, que finalmente dijeron que no al PAN y sí al PT y Convergencia para no estar tan solos a la hora de festejar la victoria o llorar la derrota.
Quien celebra que la alianza con el PAN se haya ido al “basurero de la historia” es Andrés Manuel López Obrador. Su Movimiento Regeneración Nacional (Morena), expresa, tiene condiciones inmejorables para ganar la gubernatura y Alejandro Encinas Rodríguez, es un candidato de primer orden.
Los perredistas se han engallado. Así lo hicieron sentir con la designación de sus órganos directivos nacionales en el sexto pleno extraordinario del VII Consejo Nacional donde se nombraron la Comisión Política Nacional, el Secretariado Nacional, la Comisión Nacional Electoral, la Comisión Nacional de Vigilancia y Ética, el órgano interno de control y otros órganos, entre los que compiten Nueva Izquierda, Alianza Democrática Nacional, el G-8, los Chuchos, el Foro Nuevo Sol e Izquierda Renovadora en Movimiento, entre otras tribus, como suelen autonombrarse.
Por cierto, que René Bejarano, aquel de las ligas y la prisa por embolsar billetes, será protagonista en las decisiones políticas frente al proceso electoral de Edomex, Coahuila, Nayarit y Michoacán. Pero eso es harina de otro costal, o tema para otra parrafada.
Según los perredistas, el enemigo a vencer es Enrique Peña Nieto a quien consideran la cabeza del PRI que postula a Eruviel Ávila Villegas, lo demás no será miel sobre hojuelas, pero podría ser pan con temperante.
Podría suponerse que los panistas ya se fueron a su casa, pero no es así, no están solos, desde la perspectiva del líder nacional, Gustavo Madero Muñoz, ahora buscarán una gran alianza pero con los mexiquense que no quieran al PRI. A eso le apuestan con Luis Felipe Bravo Mena.
En la otra casilla el parlanchín Humberto Moreira Valdés, líder nacional del PRI dice que el partido de los pobres, su partido, es del futuro y con Eruviel buscarán el voto de los 10.3 millones de electores mexiquenses. De su lado cuenta con el Verde Ecologista de México y Nueva Alianza.
La llave que abra las puertas de Los Pinos, ya tiene por lo menos, tres cerrajeros.
