Punto de Vista

Mario Tassías

Hace algunos años, no muchos, por cierto, con la palabra empeñada bastaba, no había necesidad de firmar para asegurar que el compromiso, se cumpliría. Lo paradójico de la referencia, es que ahora “papelito habla” pero para muy poco sirve, si no hay voluntad de consumar la obligación. Y no es que dudemos de los abajo firmantes, es que la burra no era arisca, los palos la volvieron huraña.

El compromiso guarda entre líneas, la voluntad de estar prestos para las próximas elecciones. La publicidad es un buen negocio y los medios impresos y electrónicos, viven de la publicidad y el principal cliente es el Estado.

Los abajo firmantes son los principales consorcios mediáticos, al lado de ellos cúpulas empresariales que no han tenido interés en mostrar la cara real del país, salvo en los casos en donde el acontecimiento representa ingresos para también abonar el capital político.

En un reality show titulado Iniciativa México 2011, 50 medios de comunicación firmaron un acuerdo para la cobertura informativa sobre la violencia. 1. Tomar postura en contra. 2. No convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada. 3. Dimensionar adecuadamente la información. 4. Atribuir responsabilidades explícitamente. 5. No prejuzgar culpables. 6. Cuidar a las víctimas y a los menores de edad. 7. Alentar la participación y la denuncia ciudadana. 8. Proteger a los periodistas. 9. Solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra reporteros y medios. 10. No interferir en el combate a la delincuencia, son los conceptos del decálogo.

Eso significa que “los medios deben condenar y rechazar la violencia y bajo ninguna circunstancia, justificar las acciones y los argumentos del crimen organizado y el terrorismo”, o sea que a partir de este acuerdo, ya hay terrorismo en México.
“Abstenerse de usar inadecuadamente términos jurídicos”, la fecha es memorable, ya que dejarán de celebrar juicios televisados, pero además, “que los delincuentes se conviertan en víctimas o héroes públicos y omitir y desechar información que provenga de los grupos criminales”, con lo cual, ¿desaparecerán las telenovelas?

“La información que se difunda sobre el crimen organizado debe asignar la responsabilidad sobre los hechos de violencia” y eso que no actuaran como jueces. “En caso de que alguna acción del estado en el combate a la delincuencia organizada caiga en excesos, esté fuera de la ley o viole derechos humanos, siempre habrá que consignarla”, eso quiere decir que a partir del acuerdo, se darán cuenta de lo que antes han ignorado.

“Los involucrados son inocentes en tanto no cuenten con una sentencia condenatoria o estén confesos” debían de aclarar “a menos que descienda el índice de audiencia”. “La información que los medios presenten debe respetar los derechos de las víctimas y de los menores de edad involucrados en hechos de violencia”, esa que es una verdad a todas luces, y que las televisoras, principalmente han ignorado hasta hoy.

“Deben promover que los ciudadanos denuncien a los delincuentes y participen, en la prevención del delito y reducción de la violencia”. “Cada medio debe instituir protocolos y medidas para la seguridad de sus periodistas y reporteros”. “Los medios no difundirán información que ponga en riesgo las acciones y los operativos contra la delincuencia organizada o que comprometan la vida de quienes la combaten o la de sus familias”.

A eso de comprometieron los abajo firmantes y bajo principios rectores como: El respeto a las libertades de expresión y de prensa. La independencia editorial. La obligación para informar con profesionalismo y La responsabilidad social sobre lo que informan.

Ese es el argumento, que muchos mexicanos teledirigidos, hoy están aplaudiendo, afortunadamente “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”, decía Aristóteles (384 AC-322 AC).

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