Mario Tassías
El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó, por unanimidad, revocar la decisión interna de la Comisión de Garantías del Partido de la Revolución Democrática y ha concedido el triunfo a Jesús Ortega sobre Alejandro Encinas. Otro golpe a la izquierda dividida de nuestro país.El boletín de prensa número 135/2008 que da cuenta de la decisión del tribunal, es un documento dispuesto para la reflexión. El organismo jurisdiccional modificó el cómputo final. Anuló la elección en 1056 casillas. Dictaminó que la elección estuvo viciada en el 22.88% de las casillas instaladas. El 77.12% (3 mil 564 casillas) se mantuvieron firmes y válidas.
El TEPJF dictaminó también que “porcentaje y votos mayoritarios deben ser respetados”, y “no se dieron los supuestos legales y estatutarios partidistas para anular toda la elección”.
Hasta aquí, algunos de los detalles técnico jurídicos de un asunto que ocupó la atención nacional de políticos, de afiliados o simpatizantes.
Hay más referencias, pero con las mostradas con suficientes para determinar al ganador y al perdedor de la elección, aunque quien realmente salió desfavorecido es el instituto político. Acaso es la imagen que pretende dar a la sociedad.
Lo que se diga a partir de que la Comisión Técnica Electoral del PRD cumpla con la resolución del TEPJF al entregar la constancia de mayoría, será ceniza del fuego amigo.
Algunos perredistas, admiten que el proceso electoral fue un ejercicio cargado de irregularidades desde la emisión de la convocatoria.
Otros ven moros con tranchetes y culpan de su incapacidad a quien se deje.
Negarían la cruz de su parroquia si aceptaran que una vez más, equivocaron el rumbo. Otra sería su opinión si el ganador hubiera sido Alejandro Encinas.
Es signo de los mismos tiempos. Hay quienes van por la vida y no ven más que obstáculos y pretextos para su andar. No son capaces de construir, les estorba el éxito de los demás.
Desgraciadamente el ganador de la elección, no es un modelo de virtudes, sus defectos tendrá. Pero es el elegido, y a él deberían sumarse para unificarse como partido y no seguir suponiendo que sus derrotas se deben a las fuerzas del mal.
Las elecciones de 2009 están a unos meses. Otra derrota podría terminar enterrando las expectativas de un partido que, aunque nació de una secesión del PRI, parecía que tenía otro rumbo.
