Punto de vista

Mario Tassías

Fernando Francisco Gómez Mont, nuevo Secretario de Gobernación, tiene retos inmediatos que en muy breve tiempo, mostrarán de qué está hecho. Su hoja de servicio en el sector privado, revelan a un profesional que sabe de la presión que significa promover de manera independiente. Tiene seguramente, un equipaje que atesora triunfos y derrotas, inocentes y culpables.
Sus primeras palabras al frente de la Secretaría, infieren el seguimiento de un proyecto trazado con alcance sexenal, ejercicio muy diferente cuando hay fuerzas políticas y sociales que reclaman atención y necesitan algo más que acuerdos.

En la agenda es evidente que se necesita mantener un “diálogo respetuoso, institucional y franco con el Poder Judicial, el Poder Legislativo y con todos sus miembros, cualquiera que sea su procedencia partidista y sin distingo alguno, con la finalidad de encontrar las convergencias que permitan avanzar en las reformas legislativas necesarias para enfrentar los grandes desafíos en materia de seguridad y justicia, crecimiento económico y competitividad, de combate a la pobreza y generación de oportunidades, de preservación ambiental y de gobernabilidad”.

El discurso es de alguien que se obliga a refrendar el diálogo. Que se ha convertido en el interlocutor de un poder que debe enhebrar hilos conductores “con los distintos actores políticos y sociales, buscando construir los acuerdos que nos permitan, como Nación, avanzar hacia un México distinto y mejor”. En este sentido, hay una chispa que quedó viva pasadas las elecciones de 2006. Es también, una herida que no cicatriza. Gómez Mont, tiene experiencia en el terreno electoral, habrá que ver hasta dónde alcanza su capacidad ahora como hombre de estado.

Quizá de la misma magnitud aunque con indicadores diferentes que el anterior, es el trabajo táctico que tendrá que realizar en la lucha contra el narcotráfico.

No menos importante es la promoción del respeto a los derechos humanos de los trabajadores migrantes que a Chiapas llegan anualmente en números que superan a los 100 mil.

Más allá de los círculos concéntricos del poder ejecutivo, Gómez Mont llega merced a un accidente. No figuraba en ninguna quiniela. Hasta el domingo, su nombre no apareció ni en las columnas de los más enterados, ni en las tertulias de políticos. Es panista desde antes de nacer. Su herencia política es genética y eso ni es bueno, ni malo, es simplemente una manera diferente de ver al país y quien le condene por su origen, habrá sentenciado antes de que sus cartas estén sobre la mesa.

Con el nombramiento de Gómez Mont, el presidente Calderón da un giro en su equipo de trabajo. En el gabinete, hay un reajuste, el objetivo sigue siendo el mismo, la forma de alcanzarlo tiene ahora otras aristas.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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