Mario Tassías
Con el año nuevo, en Chiapas también se renovaron los gobiernos de los 118 municipios. Presidentes municipales, regidores y síndicos asumieron en los primeros minutos del 2011, la responsabilidad político-administrativa de acuerdo con el mandato del artículo 115 constitucional. Han comenzado a escribir sus respectivas historias.
Es inoficioso relatar lo ocurrido en las ceremonias de toma de posesión. El olor a triunfo fue un recurso del ambiente. Sonrisas, abrazos, buenos deseos, compromisos, etc. Discursos bordados con textos pronunciados en campaña. En otros casos, ratificación se saldos comprometidos en el camino electoral. Nada nuevo que apuntar.
Innecesario relatar que en muchos casos la audiencia en los llamados “recintos oficiales” estuvo preñada de “acarreados” al acto, hombres y mujeres en calidad de escenografía, de bultos o testigos mudos de un acontecimiento que relumbra una jornada de carácter político. La fórmula no ha cambiado, sigue igual que años atrás.
La responsabilidad de responder a las expectativas, empezó con los primeros minutos de la nueva década. La realidad frente a la parafernalia del momento estelar de la toma de protesta. Frente a la comunidad, hay más preguntas que respuestas, mucho más demandas que mandato. Déficit en lugar de superávit. Saldos rojos en vez de finanzas sanas. Las cuentas públicas desencajadas sin sustento ante una revisión.
Serán 18 meses al frente de ciudadanos que afrontan infinidad de circunstancias. Tiempo insuficiente para planear a mediano plazo. Período en donde el cabildo en pleno debe avocarse a resolver los asuntos de urgente solución.
Será además un tiempo para no aflojar el paso, pero también para ver al futuro. Algunos de los flamantes presidentes municipales, germinan para las elecciones de 2012. Serán a no dudarlo, piezas de un ajedrez virtual en la campaña rumbo a la gubernatura del estado, las diputaciones locales y federales y la presidencia de la república.
Los retos tienen que ver con los servicios a la comunidad, según las particularidades de cada uno de los municipios. En común se habla de atención en agua potable, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; alumbrado público; limpia; recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; mercados y centrales de abasto; panteones; rastro; calles, parques y jardines y su equipamiento; seguridad pública, policía preventiva municipal y tránsito; además de los que la legislatura local determine.
Pero también, lo relacionado con la formulación, aprobación, administración, zonificación y planes de desarrollo urbano; la administración de sus reservas territoriales; la autorización, control y vigilancia del uso del suelo; la regularización de la tenencia de la tierra urbana; el otorgamiento de licencias y permisos para construcciones; la creación y administración de zonas de reservas ecológicas y la elaboración y aplicación de programas de ordenamiento en esta materia.
Otro tema es el relacionado con los ayuntamientos de comunidades indígenas, en donde “el costumbre” marca la diferencia.
Los asuntos que deben resolver los nuevos ayuntamientos, empezarán a particularizarse y será entonces cuando los ciudadanos comprueben si los electos cumplen con las expectativas y si no, de acuerdo con el compromiso contraído, hay que demandarles.
