Punto de Vista

Mario Tassías

En un debate entre Ebrard y AMLO, el tabasqueño sería ganador

La duda es si quien triunfe representaría a la izquierda y el perdedor ¿mandaría al diablo las instituciones y se autonombraría el legítimo candidato a la presidencia de la república?
Para los políticos las reglas son laxas y en la víspera el jefe de Gobierno del Distrito Federal se animó a proponer debatir con Andrés Manuel López Obrador para concretar al candidato de la izquierda a la presidencia de la república en 2012. Ebrard no había cerrado la boca cuando más de uno, virtualmente lo regresó a su origen como hijo putativo de López Obrador.

Dicho en palabras llanas y testarudas predicciones, Ebrard perdería de calle el debate. Es más no tiene los tamaños, ni lo méritos suficientes para mirar de frente a Andrés Manuel, opinan los mesiánicos seguidores del tabasqueño.

Los argumentos de Ebrard son endebles y no quiere propiamente disputar el honor. El jefe de gobierno ha pontificado: “No estamos dispuestos a propiciar una ruptura”.

El método para elegir en tiempo y forma al candidato de la izquierda debería ser, desde la perspectiva de Marcelo, “un sistema de encuesta y simplemente sujetarnos al resultado”, propuso el “mejor alcalde del mundo”. Cuando Ebrard Casaubón enuncia izquierda se refiere a los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Convergencia.

Solo mover el hormiguero y Ebrard mediáticamente podría perder lo que ha ganado en presencia. La campaña que lleva a cabo López Obrador tiene ya mucho terreno recorrido y partidistas obstinados, que será difícil declinar el capital político a favor del jefe de gobierno del Distrito Federal. Si lo que busca es la nominación Ebrard tendría que optar por otro método, la calle ya se la ganó Andrés Manuel.

No menos sucede en el otro extremo. Allá los panistas tienen, por lo menos cuatro vías abiertas y ahora, hay cuatro caminos y no saben cuál de los cuatro será el mejor. Ernesto Cordero Arroyo, Secretario de Hacienda y Crédito Público y Alonso Lujambio Irazábal, Secretario de Educación Pública, no logran despegar, a pesar de las oportunidades para el brillo. Josefina Vázquez Mota, es una flor que se ha ido marchitando con el paso de los días, no tiene las preferencias de la dirigencia y Santiago Creel es como el hijo desobediente, ya echó mano a sus fierros como queriendo pelear.

Desde la barrera y en lugar preferente, los del PRI observan el ruedo. Ellos tienen ya casi definido a quien los representará en la contienda, al menos eso hace ver todos los días la televisora.

Seguros de que luego de dos sexenios de ausencia, la presidencia está cada vez más cerca, los priístas hacen cuentas y la cruzada para elegir a su dirigente nacional ya tiene más peso, luego de que Emilio Gamboa se cargó a la candidatura de Humberto Moreira el candidato de la profesora Gordillo. ¿Qué pasaría si en una decisión cupular el candidato no es Enrique Peña Nieto? ¿Se sumarían los tres sectores al elegido?

El espectáculo que se avecina es otro capítulo de la pésima telenovela. Es también oportunidad para apagar el televisor, y buscar en otras fuentes la información que los electores necesitan para tomar una decisión.

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