Punto de Vista

Mario Tassías

En Cancún, ciudad de grandes contrastes, paraíso creado por la naturaleza y convertido en emporio de negocios por el hombre, ha vivido este martes, 7 de diciembre de 2010, una serie de eventos que lo ubican como el centro neurálgico de la vida del planeta.
En la sede de la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16), y ante 200 jefes de Estado, ministros y delegados, el presidente Felipe Calderón Hinojosa les exhortó a concretar un “paquete equilibrado” de acuerdos, a fin de avanzar en la lucha para mitigar los efectos del cambio climático. “Ya no podemos esperar y el tiempo se ha agotado”.

Afuera miles de mujeres y hombres, jóvenes y niños afectados por la destrucción del medio ambiente, agricultores, campesinos sin tierra, pueblos indígenas y activistas de diversos sectores de la sociedad tomaban las calles de Cancún, como parte del Día de Acción Global por la justicia climática para pedir un “acuerdo que respete a los pueblos del mundo”.

Y es que también el día 7 de noviembre, se iniciaba el Segmento de Alto Nivel de la COP16 entendida como la parte más alta de las negociaciones entre países para concretar los acuerdos que el mundo espera y merece. No es posible que las naciones más poderosas, en aras del comercio, sigan contaminando en detrimento de los que menos tienen. No es sencillo entender cómo se sigue contaminando el planeta.

En las calles de Cancún, se desarrollaba una marcha en el marco del Foro Por la Vida, Justicia Social y Ambiental que tiene como consigna principal “Las campesinas y campesinos enfriamos el planeta”, la cual resume los planteamientos de los pueblos, que además, están plasmadas en las resoluciones emitidas en la Cumbre de Cochabamba, Bolivia.

Con banderas de un sinfín de colores, con gorras, carteles, afiches, y mucha música las y los manifestantes anunciarán ante los líderes mundiales su oposición a los mecanismos que se pretenden imponer en la COP 16, entre ellas las propuestas de mercado para el Comercio de Carbono, REDD, los agrocombustibles y la geoingeniería; que son las principales falsas soluciones que quieren imponer a los pueblos del mundo.
Según La vía Campesina, convocante del Foro, se concentraron aproximadamente 10 mil personas que recorrieron las principales avenidas y calles del centro de la ciudad. Esta acción fue paralela de otras actividades efectuadas en América Latina, Asia, Europa y África así como en los Estados Unidos y Canadá. Se celebraron asambleas populares, plantones y foros en Corea, Ecuador, Perú, Uruguay, Brasil, Nepal, Turquía, y acciones de masas en la India, Argentina, Indonesia, El Salvador, Filipinas y México. Se estima que estas acciones y eventos reunieron a más de 1 millón de personas. Al parecer no suficientes para que los poderosos de la tierra resuman conciencia.

En El Paliacate, espacio cultural en la calle 5 de mayo número 20 de San Cristóbal de Las Casas, estaba programada para la noche del martes la jornada internacional de movilización y protesta para rechazar las falsas soluciones a la crisis climática y la firma de un acuerdo de respeto a los Derechos de los Pueblos y de la Madre Tierra. La exigencia es porque Estados Unidos, Japón, China y el G8 acuerden una reducción a 50 por ciento de los gases de efecto invernadero.

El martes 7, China había flexibilizado sus posturas, tanto que el ministro chino de medio ambiente habría declarado que quizás no haya un acuerdo satisfactorio para todo el mundo, “pero sí habrá uno aceptable”. Quien no se ha bajado de la mula es los Estados Unidos, en el lenguaje imperialista, la existencia de 135 países en vías de desarrollo, no entra en la agenda de los norteamericanos.

Es un rompecabezas donde los contrastes tienen lugar, desde la reducción de emisiones de los gases nocivos al financiamiento, pasando por la transferencia de tecnología y conservación de los grandes bosques del planeta. Además hay que salvar otro escollo: la prolongación del Protocolo de Kioto, cuyos compromisos tienen fecha de vencimiento en el 2012, cuando a lo mejor, ya no haya planeta.

Lo ideal sería apropiarse de la propuesta de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático, de Cochabamba, Bolivia que pide el respeto a los pobladores tradicionales, y a los pequeños productores indígenas. Lo demás son palabras y con vocablos difícilmente la situación climática cambiará.

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