Mario Tassías
Con la llegada de Gustavo Madero a la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional, se abre otra puerta rumbo a las elecciones del 2012. El camino que emprende Madero y su equipo de trabajo debe suponer que, en la labor de bacheo tendrá que dedicar un buen tiempo.
La realidad muestra hoy a una organización que tuvo en sus manos un extraordinario capital político y lo dejó partir. El tercer sexenio panista, se ve lejano. Pero para ello, el nuevo dirigente apunta a las alianzas como la solución para impedir el regreso del PRI a Los Pinos. Por supuesto que con el arribo de Humberto Moreira Valdés a la dirigencia nacional del tricolor, habrá un reajuste en las aspiraciones presidenciales y las del gobierno estatal, pero ese será otro tema dentro del mismo asunto.
Madero llega la dirigencia de su partido, después de la declinación de quienes se suponían tenían simpatías en la búsqueda de la dirigencia nacional, incluido Roberto Gil Zuarth, que al exterior, se veía como una posición del presidente de la república.
Madero y Gil obtuvieron 129 y 122 votos, respectivamente de los 367 consejeros. La senadora Blanca Judith Díaz (con 14 votos), el diputado Francisco Ramírez Acuña (con 45 votos) y la ex comisionada de migración Cecilia Romero (con 57) dijeron adiós en la primera ronda. Cuando el asunto estaba por decidirse entre Madero y Gil, el ex subsecretario de Gobernación, abandonó la contienda favor de la unidad del partido. Argumentaría después, que Madero no honró el compromiso para integrar un Comité Ejecutivo Nacional panista que reflejara la pluralidad del instituto político.
En sus iniciales apariciones públicas como dirigente, Madero electo para el período 2010-2013, ha dicho que simpatiza con las alianzas, si en ello se garantiza el bien común y Acción Nacional se fortalece, son el antídoto para que el PRI no regrese al gobierno, ha dicho.
Fiel colaborador y defensor del gobierno de Felipe Calderón, el senador, tiene en su nuevo encargo, un cúmulo de trabajo y una contracorriente para recomponer la imagen del actual titular del poder ejecutivo nacional.
Gustavo Madero es licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, y llevó a cabo actividades empresariales la mayor parte de su vida; es nieto de Evaristo Madero González, hermano menor de Francisco I. Madero. Recuerda usted que fue diputado en la LIX Legislatura federal en la que fue designado presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, donde impulsó fuertemente el IVA a los alimentos y las medicinas.
Lo interesante de este arribo a la dirigencia nacional del PAN es que, paso a paso se van definiendo a los protagonistas de la próxima elección presidencial. No es lo mismo Madero que Gil Zuarth, en ambos se advierte un deseo de protagonizar encuentros y desencuentros. Hay mayor mesura en el designado.
Si se trata de las estadísticas, que sabemos, revelan mucho, pero no muestran todo, el PRI/PVEM tiene en Enrique Peña Nieto, el PAN a Santiago Creel Miranda y el PRD, PT y Convergencia tienen a Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard como los mejor posicionados para encabezar la candidatura presidencial. Fuera del foco que da la publicidad aparecen Alonso Lujambio y Ernesto Cordero por el PAN y Manlio Fabio Beltrones por el PRI/PVEM.
De aquí a la fecha de designación de candidatos para la presidencia, falta un buen tramo y muchas cosas pudieran suceder. La designación de Madero en el PAN, puede cambiar el curso de las estrategias de los contendientes políticos, al menos en su partido.
