Mario Tassías
Como cualquier gente de la calle, pero con la idea de que el mundo está sufriendo por el cambio climático, uno se preguntaría ¿qué objeto tiene celebrar una reunión en donde aún los más optimistas opinan, que no habrá resultados concretos?
Si la intolerancia de los países industrializados ignora las necesidades de los países pobres, quizás lo que hay que hacer es trabajar en otras áreas, con diversas líneas para alcanzar metas y fechas para la reducción de emisiones.
Con esa visión, continúan los preparativos para la realización de la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16) y 6ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto, que tiene como sede Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010, y que por la forma como se están dando las cosas han entrado a terapia intensiva. Nosotros desearíamos que fuera un éxito, pero hasta hoy pueden más lo interés de los países más ricos.
Un antecedente inmediato nos da un panorama de cómo estarán las cosas en la reunión de Cancún.
El pasado día 7 de octubre de 2010, al impartir la conferencia magistral “Cambio climático y biodiversidad; la perspectiva de México”, dentro del ciclo de videoconferencias “Cambio climático y biodiversidad” organizado por el Programa Ambiental del Instituto Politécnico Nacional (IPN), José Sarukhán Kermez, investigador y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coordinador nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), dijo: “Mientras no tengamos conciencia de que somos causantes del cambio climático y no hagamos nada, en las próximas décadas pueden presentarse cataclismos que afecten sobre todo a los más pobres”.
Por simple analogía, pusimos en la lista lo recientemente ocurrido en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas. Por la cercanía y los afectos nos impactan Reforma y Planada en Amatán, Nueva Colombia en Ángel Albino Corzo y Yajalón, razón de sobra tenía Shakespeare cuando decía que “Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza”, ¿cuánto daño le causamos al Planeta, que cobra los desaciertos del género humano que no escucha mientras la naturaleza habla?
Desde la opinión de la canciller mexicana, Patricia Espinosa, China uno de los principales países más contaminadores del mundo, tiene la “…voluntad de tener una actitud más abierta” referente a las negociaciones para frenar el cambio climático desde la Cumbre de Copenhague y con la vista puesta en la próxima Cumbre de Cancún. “Quienes conocen la realidad china y han seguido de cerca el desarrollo de este país, también observan que hay esfuerzos muy considerables y muy importantes por parte del Gobierno chino” para frenar el cambio climático.
Esa son palabras de una diplomática, la realidad rebasa las expectativas, China se comprometió el año pasado a incrementar la eficiencia energética del país, con una reducción para el año 2020 de entre un 40 y un 45 por ciento la intensidad de carbono (dióxido de carbono dividido por el PIB nacional) con respecto a sus niveles de 2005, pero aún no se plantea una reducción de emisiones concreta, el cumplimiento del compromiso es muy lejano.
En su reporte anual para 2009, el dato más reciente, la Convención Global del Banco Mundial para la Reducción de Riesgos ubica a México entre los países más vulnerables al cambio climático: el 15% de su territorio nacional, el 68.2% de su población y el 71% de su PIB se encuentran expuestos a sufrir las consecuencias adversas derivadas de este fenómeno ambiental, ese es un mal augurio de lo que podría suceder en Cancún.
Apostarle a la prevención es una buena medida, afortunadamente no todo está perdido; en el crepúsculo de la vida hasta el último rayo solar cuenta y de eso debemos estar atentos.
