Mario Tassías
La Conferencia de Cancún debe arrojar resultados sustanciales, eso se ha dicho este lunes, 4 de octubre de 2010, en la reunión preparatoria que antecede la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16) y 6ª Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto, La tierra se está derritiendo, no aguanta más, la humanidad menos. Problemas como las inundaciones o las sequías, exigen soluciones globales, y si agregamos el calentamiento del planeta, no se pueden atender síntomas de una enfermedad con paliativos. Los discursos se han desgastado tanto que a los políticos ya no se les cree, así que la voz ciudadana empieza a escucharse y a bajar del pedestal a quienes se arroban de poderes. Son voces inconformes, fundamentadas en la realidad que les azota.
La reunión en Tianjin, al norte de China, ha reunido a negociadores de 192 países quienes preparan la cita para la celebración de la (COP 16) del 29 de noviembre al 10 de diciembre en Cancún, Quintana Roo y de la que ya comentamos más de una vez en este espacio.
Al abrir este lunes en China la reunión preparatoria de la Conferencia de Cancún sobre el cambio climático, la responsable de la ONU para el clima, la costarricense Christiana Figueres, advirtió que había llegado la hora de “resultados concretos y urgentes”.
El acuerdo de Copenhague fija el objetivo de limitar el aumento de la temperatura del planeta a dos grados, pero sin fijar un calendario ni determinar claramente cómo llegar a esa meta, con la imprecisión que suele cautivarles a los políticos. Una reunión en donde los discursos abundaron y las palabras nacieron muertas.
Resultados concretos y urgentes, ha enfatizado la funcionaria. Efecto y consecuencia se han sumado a la necesidad de la hora llegada, rebasada ya por los acontecimientos que marcan las desgracias en donde lamentablemente hay pérdidas humanas, el desconcierto de los ignorantes y la indolencia mostrada de quienes han dejado de hacer lo que les corresponde en el marco de las decisiones fundamentales luego del fracaso de Copenhague, referencia inmediata de la reunión de Cancún.
No se puede permanecer en la pasividad, en tanto el mundo se deshace en fracciones arbitrarias propiciadas por países como China, conocido como el mayor generador mundial de emisiones de gases con efecto invernadero (GEI), además de aquellos otros que ignoran la realidad que preocupa a sus pueblos.
Son aquellos países los que en Cancún podrían adoptar medidas concretas. Figueres ha propuesto un fondo para ayudar a los países más vulnerables y la puesta en marcha de un mecanismo para evitar que los acuerdos permanentes desemboquen en una inacción inaceptable. Se trata de “restaurar la confianza en la capacidad de las partes para llevar adelante este proceso, para que el multilateralismo no sea percibido como un callejón sin salida.
En voz de Juan Rafael Elvira Quesada, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), México pretende conseguir un acuerdo mundial para conservar bosques y selvas. “La conservación y el financiamiento de ecosistemas forestales, será tema de debate en la COP 16, a través de la iniciativa de reducción de emisiones derivadas de la deforestación y degradación”.
Atraído por el tema, en su momento hablamos de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en Cochabamba, Bolivia del 19 al 22 de abril de 2010, allá participaron más de 35 mil delegados de movimientos sociales y organizaciones provenientes de 140 países, muchos de los cuales reclamaran sean tomados en cuenta en Cancún, para dar a conocer los resultados de los paneles con exposiciones de gobernantes, académicos y representantes de organizaciones sociales y grupos de trabajo que abordaron temas como bosques, deuda ecológica, Tribunal de Justicia Climática, agricultura y soberanía alimentaria, entre otros.
En la COP 16, esas voces de la sociedad pedirán ser escuchadas. Cuentan una descortesía, el Acuerdo de los Pueblos que fue presentada en su oportunidad por Evo Morales presidente de Bolivia a Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, no fueron consideradas para la conferencia de Cancún.
