Punto de Vista

Mario Tassías

Como dice mi estimada amiga, hacerse viejo es un regalo. Uno puede desesperarse al ver su cuerpo, las arrugas, los ojos, las ojeras, que a mí me acompañan desde niño, la celulitis, tener cabellos canosos y un estomago ya no tan plano. Y sonreírle a la vida que nos ha dado tanto.
La sorpresa de ver quien vive en el espejo. Esas y otras cosas que son preocupación para muchas personas, para mí amiga son como una suerte de regalo. Dice, no sin un dejo de ese sentido que solo las mujeres tienen, que algunas mujeres, que otras ya se han ido.

“No cambiaría a mi familia, ni a mis sorprendentes amigos, ni mi maravillosa vida. He recibido tanto amor, mucho más de lo que he podido dar, que a veces se excede”, una mujer que declara así es una mujer plena.

Dice que ya entendió que tiene que ser amiga de sí misma. Muchos amigos ya se adelantaron en el camino, muchos antes de disfrutar la libertad de hacerse viejos.

¿A quién puede le interesa si escojo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quién sabe qué hora?

“Bailaré conmigo al ritmo de esos maravillosos acordes de los 50´s y 60´s. Y si después deseo llorar por algún amor perdido… ¡Lo haré!”

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre un cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte…

Sé que algunas veces soy olvidadiza, pero me acuerdo de las cosas importantes. A través de los años mi corazón ha sufrido, por la pérdida de alguien querido, por el dolor de un niño, o por ver morir a mi mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza, lo que nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto.

Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.

Cuando se envejece, es más fácil ser positiva. Te preocupas menos de lo que los demás puedan pensar. Ahora bien, para responder a la pregunta, con sinceridad puedo decir: ¡Me gusta ser vieja, porque me ha dado mi libertad!

Qué bello es contemplar las flores y aspirar su fragancia… Qué bellas son las mariposas que vuelan de flor en flor…Queridos amigos, disfruten sus años de vida y no se preocupen por haber perdido su juventud. Sonrían cada mañana, porque Dios se despierta antes que nosotros para colgar el sol y poder verlo desde nuestras ventanas…

Me gusta la persona en la que me he convertido. No voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, no perderé tiempo en lamentarme por lo que pudo ser, o preocuparme de lo que será. Trataré de… Amar sencillamente. Amar generosamente. Hablar amablemente. Y el resto, dejárselo a Dios.

Los mecanismos de la emoción son pasaportes mientras pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos. Nuestro cerebro, esa maravillosa máquina de sueños, ha sido estudiado desde diversos ángulos, en conclusión, sino funciona, simplemente la vida es vegetativa.

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