Punto de Vista

Mario Tassías

Para coronar los cerros, hay 85 kilómetros desde la Capital del Estado. Llegar a Coapilla es subirse a una empinada escalera que va desde los 600 metros sobre el nivel del mar de Tuxtla Gutiérrez a los 1560 metros sobre el nivel del mar. Los últimos 15 kilómetros que le separan de Copainalá, son los más escarpados. Es una vía en malas condiciones, pero merece la pena. Incluso hay tramos que ya perdieron el revestimiento, por lo demás en “Corona de cerros” nos espera un clima uniformemente semicálido subhúmedo con lluvias en verano.

Iniciar el recorrido rumbo a Coapilla, tiene como antecedente pasar a un ladito de la “Ladera de monos” y hacer una panorámica de San Fernando, la antigua hacienda “Las Ánimas”; subir para introducirse al Túnel de Muñiz; desembocar en las orillas de la Presa Manuel Moreno Torres; descender a Chicoasén y si le apetece desayunar mojarra frita a orilla del río o esperar a llegar; seguir en la ruta, llevando de acompañante por unos cuantos kilómetros al caudaloso Grijalva; 27 kilómetros detrás arribar a Copainalá. La carretera tiene buen aspecto, salvo algunos topes. Hay que seguir subiendo.

La subida puede darle hambre, entonces desayune huevos con chichón, como una especialidad exótica. Deténgase para recrearse la vista. Disfrute del aire acondicionado al estilo de la naturaleza. Ya encarrilado podría recorrer los pocos metros que separan de la cabecera municipal a la “Laguna Verde” o “Laguna Encantada” como la conocen en el pueblo y de la cual se cuentan historias, cada una aderezada según el interés del narrador.

Incluso hay quien agrega, que fue hasta que una avioneta cayó en la laguna en 1952, se introdujo el sistema de agua potable y se construyó la carretera. Entre los sobrevivientes de aquel accidente aéreo se encontraba el doctor Samuel León Brindis que gobernó Chiapas de 1958 a 1964. Dice la historia que Coapilla empezó a vivir cuando los zoques se instalaron en la región.

Después llegaron los olmecas. En 1524 los zoques de la región fueron repartidos entre los encomenderos de Coatzacoalcos. En 1826, se realizó la primera dotación ejidal, la cual se amplió en 1849; el 19 de agosto de 1880, se rectificó el plano representativo del pueblo; el 31 de julio de 1909, se inició la construcción de la primera escuela oficial; el 13 de noviembre de 1882, se creó el Departamento de Mezcalapa, del cual pasó a depender. Coapilla es municipio libre desde 1915.

Perdido entre los trazos que demarcan los municipios del estado, Coapilla colinda con Ocotepec, Bochil, Chicoasén y Copainalá, además de Tapalapa a 1720 metros sobre el nivel del mar, y Pantepec a 1470 metros sobre el nivel del mar, dos municipios que se encuentran en el camino que entronca con la carretera que va a Pichucalco vía Escopetazo.

El ascenso aún no termina. De la “Corona de los cerros”, hacia Tapalapa hay otra dimensión. Desde aquí, las imponentes laderas parecen más altas. Los tonos verdes y azules de los cerros se ven más profundos. Luego a Pantepec que en náhuatl significa “Cerro sobrepuesto”. A estas alturas se ha descendido algunos kilómetros, y la bajada tiene olor a aventura y a petición respetuosa. A la vía hay que darle mantenimiento. Al espíritu una nueva emoción. A la vista otra celebración.

Y es que viajar va más allá de trasladarse o desplazarse de un lugar a otro. Es abrir los ojos… aunque habrá quienes prefieran dormir. Viajar por trabajo o diversión representa una forma de aprender, de superar miedos. Coapilla “Corona de Cerros” es una buena forma de instruirse.

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