Punto de Vista

Mario Tassías

“No pasamos la vida haciendo preguntas: ¿qué hay esta noche para cenar?, ¿cómo se llama esa chica?, ¿cuál es la tecla del ordenador para “borrar”?, ¿cuánto son cincuenta por treinta?, ¿cuál es la capital de Honduras?, ¿adónde iremos de vacaciones?, ¿quién ha cogido mi móvil?, ¿has estado en Paris?, ¿a qué temperatura hierve el agua?, ¿me quieres?”
Así inicia Fernando Savater, su camino para contarnos con sencillez, sin pedanterías académicas la “Historia de la Filosofía sin temor ni temblor” (Espasa-Calpe, México, 2010, 302 pp.), su obra que acaba la tetralogía dedicada la iniciación de la filosofía. Ética para Amador, Política para Amador y Las preguntas de la vida, forman parte de ese trabajo, “…con el propósito de terminar con el aura intimidatoria que rodea a cuanto suena a “filosófico”.

Dice Savater que ponerse en plan filosófico es no conformarse fácilmente con la primera respuesta o explicación, ni con la segunda, ni siquiera con la tercera o la cuarta, aunque por ahí nos encontraremos a gente que para todas las preguntas tienen una respuesta definitiva y total. “Saben de la verdad buena y garantizada. Una noche Dios se las contó al oído, o quizá un mago…” “Los conocemos enseguida porque te dirán que no preguntes más, que no te empeñes en pensar por tu cuenta, que tengas fe ciega y que aceptes lo que ellos te enseñan. Te dirán –los muy… en fin, prefiero callarme– que no debes ser orgulloso, sino dócil ante los misterios del Universo. Y sobre todo que tienes que creerte sus explicaciones y sus cuentos a pie juntillas, aunque no logren darte razones para aceptarlos. Las cosas son así y punto, amén. Incluso algunos intentarán convencerte de que lo suyo también es filosofía: ¡mentira! Ningún filósofo auténtico te exigirá que creas lo que no entiendes o lo que él no puede explicarte”.

De esa disposición está constituido el libro, una invitación abierta a pensar. “La filosofía es una forma de buscar verdades y denunciar errores o falsedades que tiene ya más de dos mil quinientos años de historia”, señala el autor y agrega “El auténtico conocimiento debe ir más allá de la opinión… tiene que tener fundamento sólido que lo haga verdadero: no sólo verdadero para mí o para mis amigos, sino para todas las personas capaces de pensar y de utilizar bien su razón”.

Lo interesante del libro es que sus 10 capítulos están integrados de tal manera que desde ¿Filosofar? ¿Qué es eso?; Sócrates ¡Culpable!; Arriba y abajo: los dos herederos; El cuidado de uno mismo; La filosofía sube a los altares; pasando por Muy humanos y contentos de serlo; El alma y las máquinas; ¡Hágase la luz!; La revolución de las ideas y Sucedió ayer mismo, hasta la Explicación final y la Despedida, recrea anécdotas que luego en plan académico segmenta en una cronología de filósofos, escuelas y grandes obras con lo que puntualiza la época en que aportaron sus preguntas y respuestas a la humanidad.

Savater es filósofo, ensayista y escritor. Ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza en distintas universidades y siempre ha tratado de acercar la filosofía a los más jóvenes. Tremendamente inquieto, también se ha dedicado, aparte de a los ensayos y los artículos periodísticos, a la novela. En 2008 ganó el premio Planeta con La hermandad de la buena suerte. Le encantan las novelas de aventuras, la literatura popular y los comics.

El texto de despedida de “Historia de la…” ilustrada por su hermano Juan Carlos Savater, apunta: “La filosofía que solemos considerar una disciplina árida, no es únicamente abstracción, sino que está entretejida con la historia y no procede únicamente de la mente humana sino también del cuerpo. El pensamiento abstracto es un instrumento excelente y necesario, pero los pensamientos más elevados tienen su raíz en nuestro ser físico, en la extraña manera en que nuestro corazón que ama se entrelaza con nuestro corazón que bombea sangre, y en el hecho de ser mortales”, Russell Shorto, Los huesos de Descartes (Duomo, 2009).

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