Punto de Vista

Mario Tassías

Si amar es un arte, como artesanos, muchos reprobamos la materia. Ante los sucesos que nos producen sentimientos primarios, no somos capaces de conmovernos. Nuestra cara dura, por decir lo menos, nos eleva al grado de irracionalidad que difícilmente emprendemos una ruta que nos confirme el grado de madurez o inmadurez que nos marca para la vida.
Por supuesto que el amor, no es un sentimiento fácil. Increíblemente confundible con otra forma de sentir. Interviene un factor que podría llamársele criterio. Y aquí el preguntón se cuestiona. ¿Cómo saber que se es maduro o madura, con criterio para el amor? Lo que nos muestra la televisión, el cine y algunas escenas que con frecuencia vemos en diversos escenarios, podría decirse que son muestras de afecto, pero no de amor. Se dice que para amar, se necesita humildad, coraje, fe y disciplina. Por lo que se ve, condiciones relativamente escasas en una cultura de lo inmediato.

No es un teorema que requiera mayor explicación. Pregúntese ¿a cuántas personas capaces de amar conoce usted? Creo que la lista no es muy extensa. A lo mejor me equivoco y en realidad, el número de conocidos que saben amar y que forman parte de su círculo de amigos es muy amplio. Baste decir que el amor es resultado del conocimiento. Y por supuesto que no es una regla inviolable. Quien conoce poco ama poco. El amor es producto de la comprensión. Quien comprende ama, observa, ve. Cuanto mayor es el conocimiento, más grande es el amor.

Un arte requiere conocimiento y esfuerzo. Llámele disciplina, entendida como aquella norma que rige una actividad. El amor como arte requiere de humildad una actitud, en donde la lucha por la sobrevivencia exige algo más que presunción. Reconocer fracasos y debilidades son sinónimos de decepción, caída, hundimiento, frustración y descalabro y pesan mucho cargar, de ahí la importancia del coraje, como valor para hacer lo que se tenga que hacer. Por eso el amor no es cuestión de suerte. La suerte es una circunstancia de modo y tiempo. No algo que se compra como billete de lotería, para hacerse millonario en amor. Quien piense que al amor hay que comprarlo, satisfacerlo con moneda, está muy lejos de este sentimiento.

Por supuesto que el amor tiene importancia capital en nuestra vida. No se puede vivir sin amor, a menos que el dictado de nuestra conducta esté relacionado con las hormonas y eso es otra cosa no amor. En realidad la sed de amor es tal que se acabarían los manantiales para satisfacer la necesidad. El tema da para tanto que hasta un día especial de celebración crearon para manipular el sentimiento. No se necesita un día o unas horas, o un detalle para demostrar que se ama. La fecha da para historias felices o desgraciadas, para cosas triviales o baladís, insustanciales, insignificantes. El amor es extraordinario, original, trascendente.

Amar es entregar todo a cambio de nada, y es aquí donde surge el problema más grande. No estamos acostumbrados a dar hasta que duela. Dar con desprendimiento total es condición del amor completo. Es sustento para la vida en una relación de pareja. El amor que se da es para amar, no para ser amado. Nada hace más feliz que ver la felicidad del ser amado. El amor es producto de un esfuerzo, no un premio por bonita o apuesto.

Amar es aceptación positiva e incondicional. Aceptar tiene que ver con la fe y eso es complicado si tomamos en cuenta que hay que creer en algo sin necesidad de confirmarlo por la experiencia o la razón. De ahí que el amor, sea conocimiento. Admitir sin peros, tiene que ver con la promesa, con la confianza, con el éxito. Un defecto, una condición pueden acabar con algo que pudo ser amor y quedó en intento.

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