Punto de Vista

Mario Tassías

Muchas generaciones, en más de 100 países, se alimentaron intelectualmente de Mafalda, aquella niña que nació en 1963, que amaba a Los Beatles, que odiaba la sopa y aspiraba llegar a la luna propulsada por una botella con soda. Uno la recuerda con su carácter trágico y su humor negro, que gracias al ingenio de Joaquín Salvador Lavado, Quino, (Guaymallén, Provincia de Mendoza, 17 de julio de 1932), nos permitió identificar ideologías, aversiones y simpatías.
Mafalda estaría cumpliendo en 2010, 47 años de edad. Quino tendría 31 años cuando empezó a disponer de papel para imprimir de tinta y difundir ideología. Al correo llegó una carta de Miguelito, uno de los amigos de la peculiar niña de pelo oscuro y cara redonda, que tiene calle, centro de diversiones, escultura de por medio, y corredor turístico -cultural en Buenos Aires, amén del reconocimiento, en 30 idiomas. En el epistolario el niño de la cabeza con hojas de remolacha, recuerda a Manolito, Guille, Felipe, Susanita y Libertad.

“Querida Mafalda: en este día me acordé de tu cumpleaños… ¡cómo pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba. ¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!

Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos transmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza…
Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, recuerdo cuando la presentaste a tus papás… Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.

¿Dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo despareció en el Río de la Plata… Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?

¿Qué fue de Susanita? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto.

Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, abatido como tantos…
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y habla a los turistas de Fidel y de la Revolución con el mismo entusiasmo que cuando vivía en Buenos Aires…

A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milán. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado, me contó que es feliz con su nueva pareja…

Y vos, querida amiga, ¿Cómo estás? Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas.
Sé, por otros que sigues escuchando la radio, que lees los diarios del mundo, que te duele Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de norteamericana.

Me llegó tu pedido de juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo…

En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre… De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas.

Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede más la alegría que la tristeza… El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria.

A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia…

Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.

Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

Miguelito”

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