Mario Tassías
Me gustaría conocer a Doña Blanca. A Don Daniel, ya lo conocí. Tuve ese gusto. Doña Blanca y Don Daniel, son personajes para algo más que un reportaje. A sus 70 años Don Daniel, es un hombre recio. Está curtido por las faenas en el campo. Fue mucho tiempo peón acasillado, “más de 15 años”, precisa. Ahora cultiva su propia tierra. Doña Blanca ha de ser una mujer extraordinaria. Excelente cocinera y buena madre, dicen sus hijos.
Una visita al Ejido Roberto Barrios, municipio de Cintalapa para conocer la producción de la Arachis hypogaea, maní, manduví, cacahuate, cacahuete, pistacho, cacao de tierra o cashlan cheneke me permitió conocer una comunidad donde vigor y sensibilidad se unen con la fuerza de la costumbre.
Ahí, reunido con los trabajadores de la empresa cacahuatera en el proceso de selección de la semilla, conocí a otra gente del Ejido. Según Julio, a pesar de la presencia de cazadores, todavía hay mucho venado, por aquello que me gustara la cacería. “Vieraste vinido ayer, toavía tenía yo un resto. Hoy no hay, pero en cuanto yo vaya de cacería, le llamo y nos comemo un venadito”.
El Ejido se ubica en la frontera con el estado de Oaxaca. Es vecino de la región de Santa María y San Miguel de “Los Chimalapas”. Aquella de los conflictos agrarios, tráfico de drogas y violencia. Una región caracterizada por su alta diversidad cultural y natural. Ubicada al oriente de Oaxaca. Aquella de los 11 pueblos indígenas: primer lugar mundial en reptiles, con 62 especies y cuarto sitio en anfibios y aves, como en su momento lo reportó Marta García http://www.jornada.unam.mx/1997/07/12/chimalapas.html Zona conocida como Selva Zoque. La de 120 mil hectáreas en disputa.
Todavía en su etapa artesanal, la empacadora da empleo a gente de la comunidad. Mantiene a más de 40 familias que producen “el mejor cacahuate del mundo”, según el presidente de la sociedad cooperativa. La almendra es seleccionada manualmente. Como es lógico, son escogidos los mejores frutos para manipularse en el empacado para las presentaciones de botana o golosina, salados y enchilados, entre otras presentaciones. Habría de agregar que el cacahuate puede ser utilizado para hacer salsa, y su cáscara usarse como combustible. La mantequilla recién elaborada por maestros y alumnos del Instituto Tecnológico de Cintalapa, tiene un sabor más ligero que otras presentaciones similares. Realmente está exquisita.
Llegar al Ejido representa otro tipo de experiencia. El acceso elegido es igual que los otros 4 caminos. Osmar dice que ese no es ningún problema, uno puede decidir sobre la carretera Cintalapa-Tapanatepec, Oaxaca: “…llegar es fácil, lo complicado es la salida”.
Unos kilómetros antes, cubierta por el polvo de casi doscientos años se ubica “La Providencia” (1813) una hacienda que fue centro rector de la zona, según Don Nacho, cuidador de los vestigios. Una de esas construcciones que en su época de esplendor lucía hasta una capilla para por lo menos 100 personas en la celebración religiosa. Un vetusto edificio que hoy en día, encierra pavo reales de pecho azul. Aves que corretean por los espacios que por sus características debieron ocuparse en otra época como caballeriza. Seguramente en la finca también se cosechaba cacahuate.
Según se dice, el antecedente más viejo del maní fue encontrado por el arqueólogo estadounidense Tom Dillehay, quien descubrió restos de cacahuate de 7,840 años en Paiján y en el valle de Ñanchoc, Perú. El término cacahuate proviene del náhuatl tlālcacahuatl, que significa “cacao de la tierra”; compuesto por tlalli –tierra, suelo– y cacahuatl –granos de cacao– y es que la vaina de sus semillas está sobre tierra.
Omar, Osmar y Checo hicieron muy grato el recorrido. Sus anécdotas hacen suponer que en familia, ellos no necesitan de nadie más para armar un gran festejo. Son tres de los 14 hijos, 8 hombres y 6 mujeres, “éramos quince, pero se murió uno”, del matrimonio de Doña Blanca y Don Daniel y criar a ese ejército, seguramente tiene su chiste.
¿Cómo me gustaría conocer a Doña Blanca, ha de ser una mujer singular?
