Mario Tassías
Las coincidencias apuntan a que si no cambiamos nuestro sistema político nacional, algo peor de lo que nos ha pasado, está por suceder. Aprender, crecer y cambiar es el reto. La inversa es lo que le ha ocurrido a México en los últimos años.
Las propuestas de reforma constitucional presentadas el martes, por el presidente Felipe Calderón han recibido todo tipo de calificativos. En nota publicada en http://www.eluniversal.com.mx/primera/34098.html, Francisco Rojas líder de la fracción priísta en la Cámara de Diputados mencionó que: “Tiene mayor importancia combatir el problema del desempleo y el conjunto de las dificultades de la crisis financiera”.
Alejandro Encinas, coordinador de los diputados del PRD, reprobó la iniciativa, ya que no implica una transformación seria. “No basta otorgar la iniciativa ciudadana cuando quedan pendientes el plebiscito, referéndum, revocación de mandato y la rendición de cuentas”, declaró.
El senador Pablo Gómez (PRD) elogió sólo las candidaturas independientes, “porque limitarán el monopolio de partidos sobre las candidaturas”.
Josefina Vázquez Mota, coordinadora de la bancada panista en la Cámara de Diputados, dijo que la iniciativa presidencial es una plataforma que servirá para modernizar el sistema político.
En un comunicado, el Consejo Coordinador Empresarial apoyó la reforma porque “premia los buenos resultados y facilita la construcción de acuerdos para entrar al proceso de modernización y desarrollo”.
Una síntesis de las propuestas del Presidente, tiene que ver con: 1. Elección consecutiva, hasta por un periodo de 12 años, de alcaldes y demás miembros de los ayuntamientos, así como de los jefes delegaciones en el Distrito Federal; 2. Elección consecutiva de legisladores federales y locales en periodos que tengan un límite de hasta 12 años; 3. Elegir sólo 96 senadores. Reducir la Cámara de Diputados a 400 legisladores; 4. Aumentar el mínimo de votos para que un partido político conserve su registro; 5. Incorporar la figura de iniciativa ciudadana para proponer iniciativas de ley; 6. Incorporar las candidaturas independientes a nivel constitucional para todos los puestos de elección popular; 7. Adoptar la segunda vuelta electoral para la elección de Presidente de la República; 8. Reconocer a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la atribución para presentar iniciativas de ley; 9. Facultar al Ejecutivo para presentar dos iniciativas preferentes por periodo, que deberán dictaminarse y votarse por el Congreso antes de que concluya el mismo; 10. Facultar al Ejecutivo para presentar observaciones parciales o totales a los proyectos de ley aprobados por el Congreso y al Presupuesto.
Si viviéramos en un estado democrático, esta sería una grandísima oportunidad para transformar a nuestro país. La política no es todo, pero como decía Graham Greene (1904-1991) “La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios”.
Antes de la propuesta del presidente, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional autónoma de México, entregó al Senado “un conjunto sistemático de propuestas para actualizar la forma de gobierno…”
El proyecto del IIJ de la UNAM promueve condiciones de gobernabilidad democrática en el marco de un sistema de partidos múltiple y la construcción de un sistema de gobierno sujeto a responsabilidades políticas ante la representación nacional y directamente frente a los ciudadanos de la República. Destaca que “…la articulación entre el Ejecutivo y el Legislativo, no es un juego de suma cero, sino que las propuestas de reequilibrio y redistribución de funciones sugeridas implican una ganancia para todos los actores institucionales”.
Dicho de manera precisa, nuestros legisladores tienen suficientes elementos de donde obtener información para fundamentar sus enmiendas. Quienes nos representan tienen una oportunidad histórica. Desgañitarse plañideramente es un retroceso.
