Punto de Vista

Mario Tassías

“Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en muchos países”. Impactan sin distingo. Vale poco la edad, posición económica o social. Sabemos que, modificar la dieta y hacer ejercicio, reducen los factores de riesgo. Ahora se sabe que la meditación también reduce males cardiacos. Es una noticia alentadora.
Meditar es “pensar detenidamente, con atención y cuidado, reflexionar”, dice el Diccionario de la lengua española (2005) Espasa-Calpe. Son sinónimos, “abstracción, atención, reflexión, examen, recogimiento, cavilación, cogitación, especulación, introspección”, según el Diccionario de sinónimos y antónimos (2005 Espasa-Calpe. Vale la pena meditar, si con ello se consigue mayor estancia en este mundo.

“Los enfermos del corazón que practican meditación trascendental pueden reducir en casi 50% su riesgo de infartos, derrames cerebrales y muerte”.

No lo sé de cierto, como diría el poeta. Pero ¿Qué impide abstraernos de los hechos cotidianos que nos ocupan y preocupan? En ocasiones damos importancia a entornos y circunstancias, que al afrontarlas, franquearían algunos retos, pero al ignorarlas simplemente se deslizarían por la jornada cotidiana de la vida.

Cuando hablamos de meditar, suponemos momentos de concentración. Incluso con la mente en blanco. Si es que ese instante puede alcanzarse. El ajetreo cotidiano nos absorbe. Echamos la culpa al tiempo. A la gran cantidad, suponemos, de cosas que tenemos por hacer. Dejamos para otra ocasión el encuentro interior.

El cuerpo de la nota señala que 20 minutos de meditación, dos veces al día, bastarían para que aquellas afecciones del corazón dejaran de ser una preocupación cotidiana.
La meditación “reduce la incidencia de eventos clínicos cardiovasculares, como infartos, derrames cerebrales y mortalidad”.

Ésa es la conclusión de un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos presentado durante la conferencia anual de la Asociación Estadounidense del Corazón que se realiza en Orlando, Florida.

“En el estudio de nueve años -llevado a cabo en el Colegio Médico de Wisconsin y la Universidad Maharishi en Iowa- participaron 201 individuos afroamericanos de una edad promedio de 59 años que sufrían arteriosclerosis” (estrechamiento de las arterias).

Más allá de lo científicamente comprobado, quienes padecen enfermedades del corazón deberían considerar esta herramienta dentro del tratamiento clínico. El beneficio tiene que ver con la inteligencia emocional y el cuerpo físico, seguramente, con el cuerpo espiritual, aquello que se llama conciencia.

La meditación toca el corazón, mejora la concentración, la memoria, el sistema inmunológico y la salud en general. Además alivia el estrés y baja la presión sanguínea. La meditación hace más densas las partes del córtex cerebral responsables de la toma de decisiones, la atención y la memoria. Vale la pena darse tiempo para ganarle al tiempo.

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