Punto de Vista

Mario Tassías

A partir de este lunes, 19 de octubre de 2009, la lucha ya está en los tribunales. El Sindicato Mexicano de Electricistas, según anuncio de prensa, habrá interpuesto demandas de amparo contra el decreto del domingo 11, que extingue la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Los abogados de los trabajadores, son Néstor de Buen y Raúl Carrancá, dos eminentes jurisconsultos.
Desde el papel se vislumbra un litigio de altura. Ese tipo de juicios que le dan al derecho “el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos” según decía el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) Es cátedra que no se aprende en el aula. Al menos la expectativa tiene fundamento dado el prestigio de Carrancá y de Buen.

De la contraparte se pueden retomar las declaraciones del secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón sobre la “legalidad, legitimidad, oportunidad, y pertinencia” de la decisión presidencial.

Desde la calle, la defensa del SME se alimenta de la inconformidad. De los gritos, de los discursos. De los llamados a la unidad, a la defensa del trabajo. Nuevos acontecimientos se aproximan. El movimiento va. Brigadistas ya recorren el país solicitando apoyo. A quienes quieren escucharlos, presentan un lado de la moneda. La otra cara, está cubierta por los entretelones de la política mexicana.

En diversos sentidos, el decreto provocó reagrupación de fuerzas. Pequeños o grandes resquebrajamientos.

A pesar del llamado desde la dirigencia, dos mil 527 ex trabajadores han sido indemnizados, confirma la Secretaría de Hacienda y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, dice que hasta ahora se hizo el pago a 42% de los trabajadores jubilados; es decir, a 13 mil 392 de 22 mil 356; aunque existe una alternativa para reorientar esa tendencia, es probable que quienes cobraron, se hayan desligado definitivamente del Sindicato.

Desde las acciones callejeras el “presidente legítimo” ya tiene oxígeno, otra vez. Está en su papel. También ya volvieron sus detractores, si es que no se habían ido y Marcelo Ebrard ya le disputa el liderazgo del movimiento. 2012, no está tan lejos.

En términos legales la Cámara de Diputados, podría interponer una controversia constitucional, si logra el consenso de por lo menos 165 diputados. 75 más de los que tienen juntos, el PRD, el PT y Convergencia. Tendrían que convencer a representantes de los demás partidos. Una opción válida. Pero lisa y llanamente de acuerdo parlamentario.

Esta situación se ve complicada desde el punto de vista político. No porque los otros partidos estén en contra o a favor de la medida, sino que desde sus particulares perspectivas, ven el problema desde otros ángulos, y no por ello son mejores o peores que los que protestan por el decreto.

En ambos extremos se apila la intransigencia. La obcecación por denostar lo que el otro hace, es un mal augurio para llegar a un final de acuerdos firmes, seguros, de “ganar-ganar”. Ya hay un perdedor y no se ve en dónde está el ganador, creo que los mexicanos seguimos perdiendo.

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