Mario Tassías
Esas pequeñas cosas que dan vida a nuestra existencia, se convierten en preocupación cuando nos detenemos a pensar, qué hemos hecho, quiénes somos, qué tenemos y lo que viene en ese carril de la vida que es ser, hacer y tener.
Eso es solo una parte de lo mucho que podemos realizar, si nos planteamos qué, ser, hacer y tener, tiene su tiene-tiene que decían las viejos de mi pueblo.
En la vida importa ser como individuo. Nadie podría negar esa aseveración. Es condición de existencia, capaz de dar y recibir. Es desvelar que como seres racionales, tenemos fortalezas y debilidades, defectos y virtudes. Cualidades que en muchas de nuestras manifestaciones obsesivas, no obstante, permanecen ocultas o imprescindibles, solo reveladas por cuanto no logran verse a la luz de nuestros ojos.
Tener es una condición de circunstancias. De esfuerzos cotidianos. De trabajo esforzado. Se beneficia con lo material. Es en la mayoría de los casos lo que nos viste. Lo que cubre la forma. Obcecación de quienes basan su existencia en valores monetarios. Tener puede ser una testarudez de quienes ven solo aquello que viste por fuera.
Hacer es una condición mayormente primaria. En el sentido estricto del término, no hace el que no quiere o sus circunstancias se lo impiden. Tiene que ver con la creación. También con la forma de la que ya hablamos. Con la invención como aquello que va más allá de la teoría. Tiene que ver con ese esfuerzo físico-mental, que no necesariamente tiene que pasar por la innovación.
Aceptando la recomendación de Stephen R. Covey en su libro El 8º hábito. De la efectividad a la grandeza. The 8th Habit. From Effectiveness to Greatness publicado en inglés, en 2004, por Free Press, of Simón & Shuster, Inc., Nueva York, podríamos esbozar una sencilla forma de plantearnos nuestra existencia y entender que, persona completa es quien posee cuerpo, mente, corazón y espíritu.
Con necesidades básicas; con inteligencias o capacidades; con manifestaciones más elevadas; con dimensiones de necesidades, talento, pasión y conciencia y es que la otra parte de la ficción indica que hay seres humanos que solo tienen cuerpo.
En ese contexto, vivir, aprender, amar… dejar un legado, son necesidades básicas que unidas a las capacidades físicas, mentales, emocionales y espirituales, pueden proyectar expresiones más altas como disciplina, visión, pasión y conciencia.
Son procesos de sustentabilidad humana que son capaces de desequilibra la balanza si no prestamos la suficiente atención en su desarrollo.
Cuerpo, mente, corazón y espíritu, requieren de atención especial para no caer en los extremos de llenar la forma y quedar sin fondo, o llegar al fondo sin encontrar la forma.
Al ser seres integrales, holísticos, prefiere decir mi amigo médico naturista, no podemos dejar para después lo que el cuerpo exige, lo que la mente imagina el corazón manda y el espíritu impulsa. Es sinergia que tiene que ver con el fuego interior que nos consume, si no somos capaces de darle cauce. Es voz interior, que funde talento, pasión, vigor, necesidad y conciencia.
Es lo que motiva a los líderes con visión, disciplina y pasión. Aquellos que no acaudillan el tema. Que permiten que quienes simpatizan, tomen lo que les interesa. Encuentren sus propias voces. Realicen un trabajo en la familia, en la comunidad, en la organización. Paliar una necesidad que alimente una pasión e inspirarse a conciencia para desarrollar una acción, como lo sintetiza Covey.
