Punto de Vista

Mario Tassías

Llegar a Ostuacán, partiendo de Tuxtla Gutiérrez, media una distancia de 268 kilómetros por la carretera a Coatzacoalcos, Veracruz. Nueve kilómetros antes se ubica “El Cinco”, un predio que estuvo dedicado a la ganadería, y que se ha pasado a convertir en la Ciudad Rural Sustentable “Nuevo Juan del Grijalva”.
Si hablamos de esta Ciudad Rural Sustentable, son recurrentes imágenes impactantes. Como no recordar que una especie de tsunami, sepultó a pequeñas caseríos que se asentaron por años a las márgenes del majestuoso Grijalva.

Como olvidar, que muchos paisanos vivieron el drama de un derrumbamiento exagerado de tierra que cegó el flujo habitual del río. Sólo a quienes no conocen la magnitud del desplome, se les puede ocurrir que una montaña se haya desprendido por intención humana.

Si ese cerro se desgajó, fue porque a través de los años, la deforestación fue dejando sin amarre la tierra. Las frecuentes lluvias fueron reblandeciendo los suelos. El medio ambiente se vio alterado de tal manera que no encontró otra vía para saldar cuentas pendientes, por el daño ocasionado. Un día la acción humana tuvo un cobro, lamentablemente con pérdidas irreparables. Ojalá la lección haya sido aprendida.

Aquella zona del norte de Chiapas es de alta producción agrícola. De ganadería extensiva. Millones de árboles desaparecieron para poblar espacios de potreros. La zona es de accidentes topográficos. Son atractivos a la vista. Con elevaciones y hondonadas feraces pero a un costo muy elevado para su producción.

“Nuevo Juan del Grijalva”, es un complejo arquitectónico que dará asentamiento a 408 familias, algunas de las cuales son damnificadas del famoso tapón. Es a partir de su concepción un reto.

Antes de llegar, se puede disfrutar el trayecto. Si es por la vía Pichucalco son aproximadamente 60 kilómetros, si por Juárez, la distancia es de 36 kilómetros.

Como una mera curiosidad turística, la carretera a Coatzacoalcos ofrece una vista panorámica del puentón grande que dirían los chiapacorceños. Pasar por el Puente Chiapas, ya es un destino turístico con servicios de comida y paseo en lanchas.

Más adelante, un desvío hacia Tecpatán que ofrece un trayecto a orillas del lago de la presa Netzahualcóyotl o en sentido contrario una carretera que lleva a Raudales Mal Paso, antiguo campamento de la CFE, que dio origen al primero de cuatro embalses sobre el Grijalva.

El viaje en lancha partiendo del Puentón puede llevar al viajero a un recorrido por un lago de aguas tranquilas con diversos “pasos”, y llegar a conocer los vestigios de Quechula, un asentamiento con reminiscencia dominica. Los restos de un antiguo templo católico, son una manifestación cultural de inapreciable valor.

Retornando a la vía más importante que comunica a los chiapanecos con el centro del país. Hay un desvío conocido como Malpasito, una caseta de cobro con destino a Huimanguillo, Tabasco. Unos kilómetros antes de llegar a ese lugar del vecino estado, hay un desvío hacía la presa Peñitas y de ahí a Ostuacán unos cuantos kilómetros.

Por la carretera a Peñitas, se encuentra la cortina y un dique. Desembarcadero de pescadores que ofrecen “pescado fresco” al viajero. Sólo unos minutos más, y “Nuevo Juan del Grijalva” se descubre, por una carretera que muestra a lo lejos una panorámica de Ostuacán y algunos recodos del río.

Un poco más adelante, a la entrada de la ciudad y al margen de la carretera, la ciudad da la bienvenida con un polígono de producción agropecuaria a cargo de la Secretaría del Campo, con 3 granjas de gallinas ponedoras, una procesadora de productos lácteos, 8 gigantescas naves para agricultura protegida intensiva, una empacadora hortofrutícola y próximamente una planta fermentadora y secadora de cacao, sustentabilidad en acción, dirían los expertos. A todo lo anterior, un intenso trabajo de reforestación de plantaciones agroforestales y mantenimiento de plantaciones nativas.

Ya adentrados, nos damos cuenta que tiene muchas instalaciones que la distinguen de una ranchería o alguna colonia. Cuenta con centro de estudios básicos, clínica de servicios médicos completos, corredor comercial, terminal de autobuses, centro deportivo, dos templos religiosos y… la cuenta no termina.

Algo nos dice el corazón cuando las cosas se hacen a conciencia y Juan del Grijalva, Ciudad Rural Sustentable es ya una realidad. Una oportunidad de vida, para crear nuevas ciudadanías.

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