Punto de Vista

Mario Tassías Aquino

– Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son.
Abraham Lincoln (1808-1865)
Político estadounidense.

Las disposiciones de la Ley de Ciudades Rurales Sustentables para el Estado de Chiapas, publicada en el Periódico Oficial, el miércoles 7 de enero de 2009, bajo el Decreto Número 125, tienen como prioridad combatir la dispersión, acercar a las familias los servicios básicos y propiciar el desarrollo económico sustentable.
El texto indica que la citada ley “tienen por objeto combatir la dispersión de los asentamientos humanos, acercar los servicios básicos a un mayor número de personas que habitan en las zonas rurales, así como propiciar las condiciones que permitan el desarrollo económico sustentable y las actividades productivas propias de la región, elevar la calidad de vida y los índices de desarrollo humano”.

Sustentable tiene que ver con lo defendible, con lo sostenible. En términos práctico diríamos que es lo que se vale por sí mismo. En los procesos de integración tiene que ver con lo que se necesita. Con lo que se produce. Con aquello que hace que un proyecto, un trabajo, una acción valgan por sí mismo en una amalgama de interdependencia.

En ese marco se inscribe la primera Ciudad Rural Sustentable Nuevo Juan del Grijalva, que en breve será habitada por los afectados de los fenómenos meteorológicos.

Serán vecinos 408 familias de por lo menos 11 parajes que durante muchos años vivieron en comunidades marginadas. Dispersas. Que en algunos casos solo tuvieron como vía de acceso al majestuoso río Grijalva que tiempo ha, irrigó sus tierras y les dio vida y sustento. Pero que cobró una factura muy alta por el deterioro ambiental de la zona.

Ahora nace una nueva versión de existencia. Seguramente cargada de emociones, con todo lo que eso conlleva a flor de piel. De nostalgias. Con la esperanza de que ahí les tiene que ir mejor. Acaso de una nueva ruralidad, dicen los técnicos.

Entendemos que lo rural tiene que ver con el campo. Que lo urbano es consustancial a la ciudad. La simbiosis de Ciudad y Rural, enfrenta un primer choque paradigmático.

Nuevo Juan del Grijalva, será una ciudad dotada con los servicios básicos, agua potable, alcantarillado, drenaje y electrificación, servicio médico, escuela de nivel básico, áreas comerciales y un polígono de producción agropecuaria que les permita a no desapegarse de lo que hicieron durante toda su vida, nada más que ahora de manera tecnificada con distribución equitativa de los beneficios y cargas del proceso de integración.

Será una rara, por novedosa, adecuada interrelación de las localidades periféricas con la Ciudad Rural, con la finalidad de poner en práctica, “…propuestas, estrategias, líneas de acción, programas y proyectos acordes a las condiciones locales” dice la ley.

En los considerandos para la expedición de esta Ley, la Sexagésima Tercera Legislatura del Congreso del Estado discurre que: “Es de suma relevancia abatir la dispersión poblacional, ya que resulta determinante dentro de las políticas públicas de dotación de servicios de calidad, reduciendo costos y la periodicidad de suministro, haciendo funcional la red de cada servicio, en términos de mantenimiento…”

Construir la CRS Nuevo Juan del Grijalva, se inscribe en ese fenómeno que los urbanistas llaman modernidad. Que los políticos califican como la posibilidad de evitar las marcadas desigualdades entre los que mucho tienen y los que no poseen nada. Acaso los economistas digan que es la necesidad de crear nuevas fuentes de empleo y desarrollo. La preservación del patrimonio cultural de las diversas comunidades que formen parte del proceso de concentración e integración, dirán los agentes culturales.

Nuevo Juan del Grijalva, la ciudad, será dotada, ya dijimos de servicios públicos básicos. Incluso están por abrir sus puertas, dos templos religiosos de diferente denominación.

La parte sustentable se estima en el desarrollo de sus habilidades personales. La creación de microempresas, en actividades agropecuarias, comerciales, artesanales, turísticas, industriales.

Se pretende que esta nueva ciudad permita un desarrollo integral y una explotación racional del campo.

El camino se hace al andar decía el poeta, Nuevo Juan del Grijalva ya camina. Su construcción se debe a un esfuerzo múltiple. Su destino, estará en las manos de aquellos a quienes la naturaleza les cobró una cuota lamentablemente alta.

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