Punto de Vista

Mario Tassías

Pocos de nosotros podemos hacer grandes cosas,
pero todos podemos hacer cosas pequeñas con gran amor.
Madre Teresa de Calcuta

En términos académicos quien lee y no reflexiona, es como si no leyera. Es más. Quien no práctica la teoría, más le valdría ocuparse de otras cosas, ajenas a la acción lúdica de penetrar en un texto. A menos que pase por la vida, sin asumir su corresponsabilidad en la historia que se escribe todos los días. Que también es válido.
No hablo del monto de lo aprendido, que pudiera parecer insignificante. Intrascendente. El aval es producto de la diversidad de puntos de vista. En ocasiones lo cualitativo rompe esquemas que lo cuantitativo no puede superar. La esencia no necesita mucho espacio para trascender.

Hoy refiero un libro que está dedicado a quienes asumen que “el liderazgo no es una posición, sino una elección”, que versa sobre averiguar ¿por qué estamos aquí? y ayudar a que los demás hagan lo mismo. Una obra en donde el autor da un salto conceptual con respecto a sus textos anteriores. Presenta ideas y prácticas. Por supuesto que el volumen, tiene que ver con la empresa personal. Nosotros mismos.

Encontrar la voz interna: requiere humildad. Humildad como sinónimo de método, que lleve a entender, el dolor, el problema, la solución. Descubrir un don de nacimiento no descubierto, que nos propulse a expresar nuestra visión, disciplina, pasión y conciencia.

El ajetreo diario, las distracciones. Las bifurcaciones de caminos. La falta de, o la planeación, nos han llevado al lugar donde nos encontramos. Las circunstancias tienen matrícula. Cuando viajamos por la vida, es la posición del alma la que decide la meta, no la calma, no la lucha.

El libro cuyo título original es “The 8th Habit. From Effectiveness to Greatness” traducido como “El 8º hábito. De la efectividad a la grandeza”, escrito por Stephen R. Covey, publicado originalmente en inglés, en 2004, por Free Press, a División of Simón & Shuster, Inc., Nueva York, traducido por Gemma Andújar, Beatriz Bueno, Genis Sánchez Barberán y Lucas Vermalen, es una obra basada en encontrar la voz que inspire “a los demás para que encuentren la suya”, en un mundo que se transforma todos los días.

“Los retos y las complejidades a los que nos enfrentamos en nuestra vida y en nuestras relaciones personales, en nuestra familia, en la vida profesional y en nuestras organizaciones pertenecen a otro orden de magnitud”.

Acaso recordemos fechas trascendentales que inician la “era de la información” el nacimiento de una nueva realidad, un cambio radical de capital importancia: “el verdadero inicio de una nueva era”.

Covey también autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” (Barcelona, Paidós, 1997), señala que “cuanto mayor es el cambio y cuanto más difíciles son los retos, más válidos son”, en esa contextura surge “El 8º hábito…”

Recordemos, “Los siete hábitos… “Representan una completa estructura de principios universales y eternos del carácter y la efectividad del ser humano”.

Ser efectivos como individuos y como organizaciones es imprescindible para entrar en el terreno de juego. Pero sobrevivir, prosperar, innovar, sobresalir y liderar en esta nueva realidad exige aumentar la efectividad e ir más allá. “Esta nueva era exige y necesita grandeza, realización, un desempeño apasionado y una contribución importante que se encuentran en un plano o una dimensión diferente”.

Aprovechar “los niveles más elevados del genio y de la motivación del ser humano —lo que podríamos llamar voz— exige un nuevo esquema mental, un nuevo esquema de habilidades, un nuevo conjunto de herramientas… un nuevo hábito mental”, es ahí donde se inscribe el 8º hábito.

La voz, esa que busca hallar en nosotros mismos “El 8º hábito…” “se encuentra en la intersección entre el talento (nuestros dones y puntos fuertes naturales), la pasión (las cosas que nos infunden vigor, que nos apasionan, nos motivan y nos inspiran de una manera natural), la necesidad (incluyendo lo que necesita el mundo) y la conciencia (esa vocecita interior que nos dice qué está bien y que nos impulsa a hacerlo)”. Talento, pasión, necesidad y conciencia como un todo.

Johann W. Goethe decía que la mejor forma de conocerse uno mismo no es la contemplación, sino la acción. “Esforzaos por cumplir vuestro deber y pronto sabréis de qué sustancia estáis hechos”. ¿Acaso no es una invitación inquietante a leer y poner en práctica aquello que está dentro y que por aversión, por ignorancia o peor aún, por flojera, no queremos dejarle salir?

¡Comparte la nota!