Mario Tassías Aquino
Acaso el tiempo político que vive México sea el de apretar filas. El proyecto de país hasta ahora ha resultado fallido. Si no se toman riendas del timón, el barco puede zozobrar con el riesgo de funestas consecuencias. Las vías hasta hoy no han resuelto el galimatías social que amenaza con robustecer la incertidumbre.En este y en todos los países con democracias abiertas, no puede gobernarse desde el trono que da el poder ejecutivo. Es indispensable la concertación de voluntades. No hacerlo así es una manifestación de soberbia. Es apostar al suicidio.
Si a ello sumamos las expresiones públicas de los partidos políticos, cuando a la distancia ya se vislumbra el años 2012, el panorama no es más halagador. A partir de los resultados de las elecciones del 5 de julio, las fuerzas políticas se han alebrestado.
Es común escuchar propuestas y proyectos que cocinados a tras mano, aparecen aderezados con declaraciones que mueven a la preocupación. Si así se encuentran cuando faltan muchos días. ¿Qué sucederá cuando la fecha del relevo presidencial se acerque?
Mueve a preocupación saber que en una sociedad de partidos, los actores secundarios asuman roles de protagonistas. El orden se ha alterado y aunque los observadores vislumbremos nombres y rostros, no está demás suponer que la rebatinga también juega un papel de preponderancia.
Luego del reacomodo en la Cámara de Diputados, durante las últimas semanas se especuló con los nombres de los coordinadores de las bancadas, un cargo de iluminación estelar en la pasarela de los aspirantes presidenciales. Ahora que ya se conocen nombres, uno tiende a imaginar un proceso con carga ideológica, pero de lucha sin cuartel.
Es muy temprano para saber cuál será el accionar de las tres principales fuerzas políticas representadas en la LXI Legislatura Federal, no es especulativo suponer que la orientación tiende a la negociación más allá de los minutas de acuerdos. Se aproxima una lucha de discursos.
PRI, PAN y PRD en ese orden, tienen la sartén por el mango, no otra cosa es la expresión de la conformación legislativa. Sin embargo, el margen de negociación se reduce, si los dos primeros, dejan en la inanición a un partido que ha jugado al caudillismo, sin obtener el posicionamiento que buscaba.
Las partes vulnerables de cada uno de sus frentes, deben de ser punto de atracción para los contrarios.
Es en ese sentido que la disputa entre Emilio Gamboa y Beatriz Paredes dentro del PRI, es un punto en contra para el negociación en conjunto, del partido mejor posicionado políticamente, nos guste o no.
La aplastante derrota del PAN desde que es gobierno. La designación presidencial de su dirigente nacional, creo tal fisura al interior del blanquiazul, que César Nava deberá trabajar las 24 horas del día si pretende como dirigente llevar a su partido a aspirar a un lugar decoroso en el ya no tan lejano 2012.
En el PRD, las condiciones creadas por Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, que renglón aparte viven un lucha de egos, difícilmente permitirán una orientación ideológica del partido, que le reditúe alguna posibilidad en el año de referencia presidencial.
En ese contexto se vivirán los próximos meses. Mitad de sexenio. Cámara de diputados contraria a la orientación política del poder ejecutivo. Aspiraciones presidenciales antes del amanecer y fisuras internas. Son ingredientes que pueden hacer perder el rumbo de la vida social, política y económica, de un proyecto que dejó de ser una opción de vida mejor para los mexicanos.
Una sociedad débil es vulnerable a los circunstancias. Nadie es más débil que quien no quiere su objetivo se le escapa de las manos. Las bravuconadas, no resuelven, solo atemperan el entusiasmo que bien encauzado podría ser útil para encontrar respuesta positiva a un proyecto de nación que sería digna de mejor causa.
