Mario Tassías
Lo virtual es un vacío. Giovanni Sartori
Para Giovanni Sartori, “nos encontramos en un momento de mutación genética, el homo sapiens producto de la cultura escrita, se está transformado en homo videns para el cual la palabra ha sido destronada por la imagen.
Sartori, es reconocido internacionalmente como gran experto en los problemas actuales de los sistemas democráticos de Occidente, es profesor emérito de la Universidad de Florencia y de la Columbia University de Nueva York, donde ha enseñado los últimos veinte años. Entre sus obras destacan Ingeniería constitucional comparada, ¿Qué es la democracia?, Partidos y sistemas de partidos y Teoría de la democracia.
En “Homo videns La sociedad teledirigida”, (6ª reimpresión; enero 2009) Punto de Lectura, Sartori amplía y profundiza su discurso de la edición de 1999.
“Homo videns…” es un texto construido, sobre una tesis “fuerte”.
Su indagación “…trata de los factores y procesos que forman a la persona humana y que transforman al niño en adulto”. Cuatro factores son determinantes: 1) los padres, 2) los coetáneos (el peer group), 3) la escuela, 4) los medios. “Los padres están en quiebra y lo mismo se puede decir de la escuela”.
En tanto al peer group, el especialista lo coloca en “…el contexto de los medios de comunicación de masas. “Porque el peeer group refleja casi exclusivamente una cultura juvenil que es a su vez una cultura audiovisual”.
Sartori dice que la televisión tiene un papel educativo que no le corresponde y que no puede tener, “…yo me limito a constatar que el papel educativo de la televisión tiene lugar por sustitución, y sobre todo por defecto o carencia de una escuela en colapso”. “No es que la televisión deba educar. Es que en ausencia de otros y mejores educadores el peso de la paideía le cae encima”.
Retoma el hilo para indicar que: “el ciudadano se expresa, y se expresa, en una opinión pública, mientras que el sub-ciudadano al que ni siquiera interesa su ciudad se expresa en una opinión de masas”
La opinión pública, “…es una opinión de los públicos sobre cosas públicas (no sobre todo) a la que no se pide racionalidad (sería excesivo), sino autonomía”. La opinión de masas es “…simplemente una opinión extendida de éxito (y sobre cualquier tema), que no está sometida a ninguna condición, excepto a la de ser sostenida por muchos”.
Para sostener su tesis Sartori recurre a una verdad del tamaño del mundo global: “…el televisor es un instrumento monovalente que recibe imágenes con un espectador pasivo que los mira, mientras que el mundo multimedia es un mundo interactivo (y, por tanto, de usuarios activos) y polivalente (de múltiple utilización) cuya máquina es un ordenador (computadora) que recibe y transmite mensajes digitalizados”.
Las posibilidades de Internet son infinitas, para bien y para mal. “Son y serán positivas – dice el filósofo – cuando el usuario utilice el instrumento para adquirir información y conocimientos, es decir, cuando se mueva por genuinos intereses intelectuales, por el deseo de saber y entender”.
Agrega: “La paideía del video hará pasar a Internet a analfabetos culturales que rápidamente olvidarán lo poco que aprendieron en la escuela y, por tanto, analfabetos culturales que matarán su tiempo libre en Internet, en compañía de almas gemelas deportivas, eróticas, o de pequeños hobbis. Para este tipo de usuario, Internet es sobre todo un terrificc way to waste time, un esplendido modo de perder el tiempo, invirtiéndolo en futilidades”.
En su momento, Clifford Stoll (1996), astrónomo de Berkeley experto en seguridad de las computadoras, dijo que: “…la Internet no es otra cosa que un tejido impalpable elaborado de la nada y un miserable sustituto de la vida física”
Sartori acepta: “Es cierto que una imagen puede valer más que mil palabras. Pero también es verdad que un millón de imágenes no dan un solo concepto”. “Primero: ver no es conocer. Segundo: el conocer puede ser ayudado por el ver. Tercero: esto no quita para que el conocer por conceptos (el conocer en sentido fuerte) se despliegue por entero más allá de lo visible. Lo siento por el tele-ver, pero es así”.
Persiste la pregunta: Ante el avance imparable de la edad multimedia, ¿aparecerá una nueva forma de pensar, un postpensamiento acorde a la nueva cultura audiovisual?
