Punto de Vista

Mario Tassías

A veces el progreso avanza hacia atrás.
Alex Grijelmo.

Cuando María leyó la Declaratoria de las Primeras Jornadas por los Derechos, Sociales, Culturales, Ambientales y de los pueblos Indios en Chiapas, (DESCAI), habían transcurrido más de 24 horas del inicio de este singular tránsito. Clodoveo, el abogado, dijo que se cumplió bien con la idea de conocerse y de exponer sus objetivos.
Veintiocho organizaciones desde las especializadas en asesoría, capacitación y asistencia en salud, pasando por la de tecnologías apropiadas para México o nuevos códices, hasta “Nunca más un México sin nosotros” y “Otro mundo es posible” a una “Mano amiga en lucha contra el sida, se reunieron durante los días 16 y 17 de julio de 2009, en la Casa Mazariegos de San Cristóbal de Las Casas.

Fueron horas de encuentro, de ponencias, discusiones, consensos, disensos, diálogo. Decía mi maestro, que en este tipo de reuniones uno viene a aprender, crecer y cambiar, aunque es común encontrar radicalismos que no permiten el proceso, y es donde uno debe equiparse de tolerancia, paciencia y compasión para no llegar a los extremos. .

Nuestros conocidos Ervin Laszlo y Marco Roveda plantean que lo que está fallando en nuestro mundo, tienen causas social, económica y ecológicamente insostenibles.

Las Primeras Jornadas DISCAI, para utilizar el acrónimo repetido desde la inauguración, se dispusieron como un evento en donde las organizaciones, aprovechando los majestuosos corredores de la señera casona en el Centro Histórico de San Cristóbal, instalaron una variada exposición del trabajo que realizan en Chiapas.

Paty, la maestra de ceremonias en el día inaugural, invitó a todos a recorrer los exhibidores. Ahí había desde impresos con información en idiomas indígenas, proyección de videos, libros, revistas, folletos, playeras, condones y artefactos “porque me amo…” para el placer sexual, hasta café expreso y galletas, para obsequiar a los visitantes.

Afuera, a dos cuadras de la imponente mansión, en la esquina de Hermanos Domínguez y Miguel Utrilla se festejaba a la patrona Virgen del Carmen. Había una fiesta de cohetones, marimba, juncia, puestos de vendimias, alegría. “El templo es un edificio construido entre los siglos XVI y XVII que conserva sus tributos originales y su arco torre construido en el siglo XVII bajo un diseño mudéjar”, indica la guía turística.

Adentro de la Casa del conquistador, y bajo el esquema de mesas de trabajo se instalaron más de un centenar de participantes que expusieron sobre Derechos Ambientales, Derechos Económicos y Derechos Culturales; Derechos de los Pueblos Indígenas y Derechos Sociales: Educación, Salud y Situación de las mujeres. Fueron siete espacios para el encuentro, el diálogo, la discusión, la aportación de ideas.

Una treintena de ponentes de organizaciones sociales y civiles, dependencias del gobierno del estado, de instituciones de investigación y educación superior y organismos y organizaciones internacionales de cooperación, propusieron alternativas de solución en torno a preocupaciones comunes como la agudización del sistema económico; el golpe militar en Honduras; los efectos del cambio climático; la pandemia del virus AH1N1; las difíciles condiciones de seguridad pública del país; los feminicidios; la concentración en pocas manos del territorio, el discurso, el capital y del Estado, entre otros.

En materia de derechos ambientales se dijo que debería incluirse un monitoreo sobre los procesos de apropiación, estatal, comunitario y privado. Que hay que buscar los accesos a la gran cantidad de información sobre el tema, disponible pero fragmentada, y sobre legislación ambiental, incitar acciones de difusión para generar una construcción participativa.

Sobre derechos económicos se habló de la sustentabilidad de la tierra, recursos naturales y biológicos a través de la agricultura orgánica agroecológica. Del uso de la tierra de propiedad social para la seguridad alimentaria. Reconocimiento institucional de las organizaciones de bases regionales y nacionales como motores de desarrollo de la economía nacional, la soberanía alimentaria y generadora de productos con agregado ecológico, ambiental, productivo y social.

La creación de un foro de la sociedad civil para discutir el tema de Derechos culturales desde enfoques como: marco legal, educación, derechos indígenas e interculturalidad, soberanía alimentaria, desarrollo que incluya nuevas metodologías y técnicas, medios de comunicación, territorio e identidad juvenil (graffiti). Fue otro punto de coincidencia que Pancho de Sna Jtz´ibajom recomendó leer con detenimiento.

Los participantes en la mesa sobre educación concluyeron que: “En Chiapas, el derecho a la educación debe pasar por el respeto y reconocimiento a las diferentes culturas. Además de que no solo tiene que ver con la educación escolarizada sino con la educación no formal y para la vida”.

Destaca el lo dicho en materia de Derechos sobre la situación de las mujeres. “La evidencia desde el análisis de la realidad muestra que la situación de las mujeres en Chiapas es la peor del país -¿y de Latinoamérica?- y reconocerlo ha sido el motor para actuar. Sin embargo seguimos en esa situación de desigualdad, por lo tanto urge replantearnos las estrategias del trabajo de género para la transformación de la relación entre hombres y mujeres que conduzca a erradicar toda forma de violencia”, leyó María.

Adentro una inquietud empezó a mover voluntades. Afuera, un día antes, la marimba seguía tocando y los cohetes al estallar, sonaban a festejo.

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