Mario Tassías
La integración de la LXI Legislatura federal, ya está compuesta, la conforman 237 diputados del PRI, 143 del PAN, 71 del PRD, 22 del Verde Ecologista, 13 del PT, 8 de Nueva Alianza y 6 de Convergencia.
El voto blanco, le hubiera dado al país, por lo menos 18 diputados, cinco más que los apoyados por “El Peje”. PT, Nueva Alianza y Convergencia, tendría menos representación partidista.
Pero como hubiera es sólo un deseo… el millón 876 mil 629 de electores que anularon sus votos, se quedaron sin representación. Igual que los 41,765, 761con posibilidades de elegir que se abstuvieron de votar.
Así mismo, los del “voto blanco” tampoco podrán “defender el veredicto de la urnas”, como le pidió a los elegidos, el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, al concluir los cómputos para la representación proporcional.
En esta legislatura, el PRI tendrá 53 diputados de representación proporcional, 73 el PAN, 32 el PRD.
Aunque la dirigente nacional del PRI, ha dicho que su partido no pretende cogobernar, el texto constitucional la regresa a lo fundamental.
El Título Tercero, Capítulo I, De la división de poderes de nuestra Carta Magna especifica en su Artículo 49, que “El supremo poder de la federación se divide para su ejercicio en legislativo, ejecutivo y judicial”. Como nueva mayoría parlamentaria el Revolucionario Institucional tiene un papel predominante.
El segundo párrafo del numeral señalado advierte: “No podrán reunirse dos o más de estos poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo de la Unión, conforme a lo dispuesto en el Artículo 29. En ningún otro caso, salvo lo dispuesto en el Segundo párrafo del Artículo 131, se otorgaran facultades extraordinarias para legislar”.
El Artículo 29 es el que refiere que: “En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo con los titulares de las secretarias de estado y la Procuraduría General de la República y con la aprobación del Congreso de la Unión y, en los recesos de este, de la Comisión Permanente, podrá suspender en todo el país o en lugar determinado las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerlo por un tiempo limitado, por medio de prevenciones generales y sin que la suspensión se contraiga a determinado individuo. Si la suspensión tuviese lugar hallándose el Congreso reunido, este concederá las autorizaciones que estime necesarias para que el ejecutivo haga frente a la situación; pero si se verificase en tiempo de receso, se convocará sin demora al Congreso para que las acuerde”.
El segundo párrafo del Artículo 131 indica: “(…) El ejecutivo podrá ser facultado por el Congreso de la Unión para aumentar, disminuir o suprimir las cuotas de las tarifas de exportación e importación expedidas por el propio Congreso, y para crear otras, así como para restringir y para prohibir las importaciones, las exportaciones y el tránsito de productos, artículos y efectos, cuando lo estime urgente, a fin de regular el comercio exterior, la economía del país, la estabilidad de la producción nacional, o de realizar cualquiera otro propósito en beneficio del país. El propio ejecutivo, al enviar al Congreso el Presupuesto Fiscal de cada año, someterá a su aprobación el uso que hubiese hecho de la facultad concedida.
La ignorancia puede ser grave cuando se esquiva una responsabilidad, por mínima que sea. Dejar que el barco naufrague por las turbulentas aguas de la economía global, por ejemplo, o cuando el país requiere de una reforma estructural completa, entre una centena de temas, es un acto de irresponsabilidad.
¿Quiénes son los integrantes de la LXI Legislatura? Es una buena pregunta ahora que se renueva y se constituye a partir de las 5 de la tarde del 1º de septiembre. ¿Quiénes tienen los tamaños para afrontar el reto, al menos decorosamente? Falta muy poco para saber.
Sería frustrante para el país, comprobar que eligió a quien conquistó su voto a través de algo menos que la simpatía o el engaño, y demuestre nula capacidad para legislar.
Por supuesto que asaltan las dudas, cuando algunos de los electos, no tienen la más mínima idea de qué es una iniciativa de Ley
