Punto de Vista

Mario Tassías

¿Y si empezáramos por resolver nuestro problemas, en lugar de querer resolver el problema de los de los demás? Acaso es egoísmo, pero, si no podemos con lo que nos aqueja, ¿Cómo encontrar salida a otras entradas que desconocemos?
Ahora que gracias a Índigo Media, recibí el e-book a Impatto Zero de 55 páginas, “La felicidad en el cambio” de Ervin Laszlo y Marco Roveda, www.laszlo-roveda.com regreso a lo fundamental.

El documento incluye “Las raíces de la crisis”, “Los problemas de la insostenibilidad”, los “Comportamientos irracionales” y sobre “Aspiraciones y creencias obsoletas”.

Además, los autores se preguntan ¿Qué hacer por el mundo? En donde se plantean “Los objetivos a corto plazo de la política” y “Los objetivos sociales en el business”.

Pretenden “Curar a los adictos del consumo”, pronostican “El fin de la civilización materialista”, se refieren a “La amonestación americana”, a “El quinto elemento”, cuentan “Causa y efecto”, hablan de “El cambio”, “El paso imperativo: el aumento de la conciencia” y van “De las palabras a los hechos”, clasifican y ponen en perspectiva ¿Qué son las empresas con las 3 pes?, predicen acerca de que un mejor futuro es “Cuestión de tiempo” y concluyen con una premonición “Para ser felices, últimos apuntes”

Y ante este prólogo ¿De qué trata el documento, que sugiere no se imprima y de tener que hacerlo se haga en “papel reciclado u hojas que ya están escritas por una cara”?

“Este e-book intenta identificar de manera integral los principales problemas, que nosotros preferimos llamar «efectos», tratando de partir de las causas, para después proponer la solución”.

¿Qué es lo que está fallando en nuestro mundo?

— uno, es social, económica y ecológicamente insostenible
— dos, está lleno de comportamientos irracionales
— tres, está gobernado por una élite con modelos de referencia (dejemos fuera las religiones), aspiraciones y valores obsoletos”.

“Los problemas de la insostenibilidad”, filtran datos crudos. Pasa revista por la “Insostenibilidad en la economía, en la ecología, en el “Calentamiento global y cambio climático” y sobre “Comportamientos irracionales”, como: “Millones de personas sufren de sobrealimentación y obesidad, mil millones pasan hambre severa. Seis millones de niños mueren de escasez, 1.700 millones de personas tienen sobrepeso”.

Otro fragmento del documento señala que algunas acciones y aspiraciones del mundo contemporáneo se revelan como seriamente obsoletas y altamente perjudiciales: «La vida es una lucha en la que sólo el más fuerte sobrevive».

“Se afirma que en la sociedad, igual que en la naturaleza, sólo sobrevive el más fuerte. El más fuerte, es decir, el más listo, el más ambicioso, el más temerario, el más rico y poderoso. Pero el propio Charles Darwin no se refería al más fuerte y poderoso, al más apto, sino al más sensible y con mayor capacidad de adaptación. Lo que significa que más allá de la aptitud está nuestra actitud”.

Los autores señalan que: “La insostenibilidad en la sociedad, en la economía y en la ecología, la irracionalidad de muchos elementos en el comportamiento humano, la obsolescencia de algunas de las creencias y aspiraciones dominantes son síntomas del malestar que aflige a nuestro planeta, pero no son la causa de la enfermedad”.

“La causa yace en algo más profundo: se encuentra en el modo en que pensamos”.

“Albert Einstein dijo que no podemos resolver un problema con la misma mentalidad que lo ha generado. Podemos aplicarlo al mundo contemporáneo: no podemos curar nuestro planeta con el mismo modo de pensar que ha creado su enfermedad”.

“La mentalidad que predomina actualmente, materialista y egocéntrica, es obsoleta y debe cambiar”.

“Por suerte, la mentalidad que ha dominado el mundo en los últimos cien años no es una característica permanente de la especie humana. Durante gran parte de los miles de años en los que los hombres han poseído otras varias formas de cultura y conciencia, éstos nunca se han sentido «separados » del mundo que los rodeaba. Siempre han vivido con la convicción de que el mundo es uno, y que nosotros formamos parte intrínseca de éste. La radical separación del ser humano que piensa y que siente frente a un mundo que ni piensa ni siente no llegó hasta la edad moderna, principalmente desde Occidente. Y esto nos ha conducido a un aprovechamiento irracional de la naturaleza, como si esta no sintiera, en frente, un ser humano confuso que piensa y siente y por eso se cree separado y superior”.

“Los pensadores más inspirados no han aceptado nunca una visión antropocéntrica tan estrecha, ya fuesen artistas, poetas, místicos o científicos. Giordano Bruno, Leonardo Da Vinci, Goethe, Galileo Galilei, Isaac Newton, Nicolás Copérnico y, en épocas más recientes, Albert Einstein nos han dejado grandes testimonios de su convicción de que el mundo, a pesar de ser misterioso en muchos aspectos, es intrínsecamente único y está lleno de significado”.

Sobre “La conciencia dominante de la humanidad”, desde la visión de Laszlo y Roveda escribiré en el próximo Punto de Vista.

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