Mario Tassías
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La expresión de Javier Aguirre: “El equipo está muy jodido”, es una admisión a la realidad que vive la selección mexicana de futbol. Por supuesto que a su lamento se une la preocupación de los directivos del balompié nacional, y el llanto de los dueños del balón.
Es lugar común decir que la selección juega a cualquier cosa, menos al futbol. Es una pena. La modesta selección de El Salvador, ubicó a los dirigidos por el “Vasco” en el lugar que les corresponde en la zona de Concacaf.
Antes de llegar al “Cuscatlán” la tricolor estaba en cuarto lugar, después del partido, descendió un peldaño, ocupa el penúltimo lugar de la clasificación. Este miércoles 10 en el Azteca jugaran las dos peores selecciones de la zona.
La posibilidad de conseguir el boleto, es complicada y las opciones para asistir al mundial de Sudáfrica 2010 es una posibilidad, que se aleja.
Habrá que esperar que ocurra un milagro para que millones de mexicanos no se queden “sin ir al mundial”.
¿Cómo pretenden los directivos del balompié nacional cosechar resultados, si la siembra no ha sido en terreno fértil? ¿Si predominan los intereses comerciales a los estrictamente futbolísticos?
La muestra del sábado es la prueba fehaciente del futbol que se practica en México. Contrario a la evolución que ha experimentado este deporte a nivel mundial.
Afortunadamente en una evaluación tienen que hacerse comparaciones absurdas si se quiere, pero necesarias para saber cuál es la dimensión de la tragedia.
Recientemente concluyeron los torneos europeos de futbol y la presencia de equipos como Barcelona, Real Madrid, Manchester United, Inter de Milán, por mencionar a los que ocurren a la mente, revelan cual es el nivel de nuestros héroes deportivos pateadores de balón.
¿Cómo “desjodizarnos”? Lamentablemente, no hay una receta. Existen programas a corto, mediano y largo plazo, para emprender rutas nuevas y salir del atolladero. Baste revisar, cómo le han hecho los grandes para ocupar los lugares que conquistan en el firmamento futbolístico mundial.
En algunos casos apostaron por el desarrollo de sus fuerzas básicas. Dieron golpes de marro y cincel en sus canteras para crear deportistas comprometidos con sus colores, con su origen. Buscaron en el río, las pepitas de oro. Excavaron en las profundidades de sus minas para encontrar a quienes estaba ahí esperando una oportunidad.
Dejaron de posar para la cámara. Dieron oídos sordos al canto de las sirenas que narran los partidos del futbol mexicano. Los resultados son evidentes.
En otros casos invirtieron pensando en grande en el negocio del futbol. Dejaron de pichicatear con el bolsillo, dejaron que los que saben de este deporte, tomaran las riendas y guiara el carromato. A las vedetes las mandaron a dar espectáculo a otra parte, porque “En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte” decía el escritor francés Honoré de Balzac (1799-1850)
