Mario Tassías
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A partir de este martes, 2 de junio de 2009, entró en vigor la Ley de la Policía Federal. Es un ordenamiento legal de carácter preventivo para planear y coordinar acciones e investigaciones contra la delincuencia.La ley que se publicó el día 1 de junio de 2009, en el Diario Oficial de la Federación, fue aprobada el pasado 30 de abril por el Congreso de la Unión. Llama la atención el artículo 5 correspondiente al Capítulo I Disposiciones generales que incorpora el término “investigación para la prevención de los delitos” a la letra el referido ordenamiento señala:
Artículo 5. La investigación para la prevención de los delitos, en términos de los artículos 16 y 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es el conjunto sistematizado de acciones y procedimientos encaminados a la planeación, obtención, procesamiento y aprovechamiento de la información, con el propósito exclusivo de evitar la comisión de delitos, con base en los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a las garantías individuales y los derechos humanos reconocidos en la Constitución.
Esto quiere decir que ahora, la prevención es una función primordial para transformar el modelo de operación policial, que ha sido durante mucho tiempo de acción reactiva ante los hechos delictivos.
Esta normatividad indica en su artículo 8, que la Policía tiene atribuciones y obligaciones para: “Prevenir la comisión de delitos y las faltas administrativas que determinen las leyes federales”, sí como “Intervenir en materia de seguridad pública, en coadyuvancia con las autoridades competentes, en la observancia y cumplimiento de las leyes”, además de “Salvaguardar la integridad de las personas, garantizar, mantener y restablecer el orden y la paz públicos, así como prevenir la comisión de delitos, en: a) Las zonas fronterizas y en la tierra firme de los litorales, la parte perteneciente al país de los pasos y puentes limítrofes, las aduanas, recintos fiscales, secciones aduaneras, garitas, puntos de revisión aduaneros, los centros de supervisión y control migratorio, las carreteras federales, las vías férreas, los aeropuertos, los puertos marítimos autorizados para el tráfico internacional, el espacio aéreo y los medios de transporte que operen en las vías generales de comunicación, así como sus servicios auxiliares”, entre otras facultades y deberes.
Objeto de múltiples debates tanto al interior del Congreso de la Unión, como de diversos medios de comunicación, la ley promulgada también establece que es una obligación: “Solicitar por escrito, previa autorización del juez de control en los términos del artículo 16 Constitucional, a los concesionarios, permisionarios, operadoras telefónicas y todas aquellas comercializadoras de servicios en materia de telecomunicaciones, de sistemas de comunicación vía satélite, la información con que cuenten, así como georreferenciación de los equipos de comunicación móvil en tiempo real, para el cumplimiento de sus fines de prevención de los delitos. La autoridad judicial competente, deberá acordar la solicitud en un plazo no mayor de doce horas a partir de su presentación”, con este precepto se fundamenta la intervención a las líneas de comunicación que tanto escozor causó en la etapa de discusión de la ley.
Dice más al respecto, la policía podrá: “Solicitar por escrito ante el juez de control, en términos del capítulo XI de la presente Ley, la autorización para la intervención de comunicaciones privadas para la investigación de los delitos. La autoridad judicial competente deberá acordar la solicitud en un plazo no mayor de doce horas a partir de su presentación”, seguramente el diario de debates tiene suficiente material para analizar.
La Ley de la Policía Federal abroga la Ley de la Policía Federal Preventiva y deroga las disposiciones que se opongan a la referida Ley, y con ello ¿gana la sociedad?
Se dice que una sociedad ordenada no necesita de leyes, sino de hombres y mujeres justos.
René Descartes (1596-1650) Filósofo y matemático francés, decía con acierto que: “La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios”.
