Punto de Vista

Mario Tassías
comunicologo10@yahoo.com.mx

La vida nos brinda oportunidades todos los días. Con la recesión, la vida está paralizada, pero aún respiramos, y mientras haya vida, hay expectativa. Cuando está más oscuro es señal de que amanece, y eso, simplemente es un razonamiento lógico.
La vida tiene que ver con la capacidad para desarrollarse, reproducirse y mantenerse. Otra cosa es la muerte. La oportunidad es un momento, “cuando el alumno está preparado aparece el maestro” dice un sabio consejo.

Con esta simpleza, caemos en la cuenta de que somos los alumnos los que no hemos entendido, que más allá de lo que ocurre en el mundo, sería mucho más interesante saber qué sucede en nuestro diario interno.

Si se le ve de manera catastrofista, el panorama es desolador, si con ojos de esperanza, es una oportunidad. “Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía”, proponía Albert Einstein

“Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja”, razonaba San Agustín (354-439)

Si seguimos por el mismo camino, llegaremos al lugar donde siempre hemos llegado. Seguir esa ruta nos ha impedido encontrar al ser que todos tenemos dentro. Franz Kafka (1883-1924) decía que “…a partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”.

¿Acaso muchos de nosotros en ese enredo en que suponemos nuestra vida, damos vueltas sin llegar a ningún lugar? Para qué preocuparnos.

Pero el punto es ¿qué hacer con la crisis? Si la tomamos como oportunidad en vez de amenaza, tenemos mayores posibilidades de enfrentarla con la fortaleza necesaria, para aprender, crecer y cambiar.

La actitud, entendida como disposición de ánimo, sirve para observar el entorno, pero también para entender que el itinerario que marca un objetivo, puede modificarse sobre la marcha. Si el plan de vuelo, sufre alteraciones, es probable que el viaje tarde más o menos, y se desvíe de su trazado original, pero es preferible a llegar al lugar equivocado.

La actitud primaria no es recomendable cuando queremos cosechar algo diferente a lo que hemos sembrado hasta ahora. El psiquiatra y psicoterapeuta austriaco Viktor Frankl (1905-1997) dijo alguna vez que: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Otros dicen que para superar la crisis hay que tener valor y humildad para pedir ayuda. Valor comprendido como valentía, audacia, coraje, osadía, arrojo, arresto, intrepidez, entereza, atrevimiento, para darse cuenta que podemos estar equivocados frente a lo que los ojos miran y la realidad aprisiona.

Humildad para aceptar que hay otros ojos que ven la crisis de forma diferente a la nuestra. La humildad tiene que ver con la modestia y es de sabios darse cuenta que podemos estar equivocados.

Las cosas no van a cambiar porque veamos la crisis con otros ojos, pero habrá un aliciente para no abandonar la lucha. Dejar de pelear es empezar a morir. Vituperar, reprobar, censurar, criticar, reprochar, execrar, recriminar, reñir, reprender, maldecir a los responsables, aligera el alma, pero no resuelve la crisis. Es otra actitud la que se necesita.

Ante la incertidumbre, es bueno buscar ejemplos. Siempre habrá alguien en círculos comunes que ve la vida con optimismo, que afronta problemas con emoción y que triunfa en los proyectos que emprende.

Claro que el ego estorba para reconocer equivocaciones, pero es necesario vencer ese aprecio excesivo del “yo” que decía Freud, para, incluso reírse de uno mismo. En el tema no hay recetas mágicas. La complejidad del ser humano recomienda moverse con tiento, hacerse responsable de la parte que corresponda, para primero salir de la crisis personal, y luego pretender resolver la de los demás. No se puede dar lo que no se tiene.

Cambiar el entorno, podría resultar imposible. Salirse de ese contexto es menos difícil. La decisión es personal, el grado de resistencia también. La crisis ahí está: “Revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse”, decía Aldous Huxley.

¡Comparte la nota!