Mario Tassías
comunicologo10@yahoo.com.mx
Dice un proverbio chino que el tiempo es el mejor maestro, aunque termina matando a todos sus discípulos. En el caso de Roberto Madrazo Pintado, el tiempo es un aliado para su descaro. Supone que vive en un país de desmemoriados o de amorfos en cuanto a intereses políticos.
Contrario a la petición de su partido a que los dirigentes del pasado cierren la boca. El excandidato presidencia reapareció hace unos días para presentar al público su más reciente creación. Se titula “El despojo” un libro en el que intenta lavarse las manos, con lo que supone que pasado algún tiempo, la historia política de México lo deslinde de 70 años de las administraciones de la cual fue partícipe.
La desvergüenza es condición de individuos que mienten o defienden prácticas de actitudes reprochables. Este desvergonzado ha mentido tanto que siendo mitómano, se atreve a decir en la portada del libro que el sistema político mexicano se está muriendo, y los culpables de esa agonía son otros, menos quien lo prohijó.
En el libro Madrazo, acepta que ha cometido muchos errores. Falta que diga que es un ejemplo de perfección.
Embustero dice en su libro que “México como una larga crisis, hecha de simulación y engaño en todos los niveles de gobierno, desde todos los partidos y todas las ideologías… México muere porque el sistema vive. Es cierto que en el año 2000 la sociedad le entregó al PAN un México con problemas, pero lo entregó vivo…”
“El despojo narra la historia del México contemporáneo, de cómo primero el PRI y ahora el PAN perdieron la oportunidad de dar más al país un sistema democrático, mientras la figura del presidente sigue siendo “imperial”. Salinas, Zedillo, Fox o Calderón no han sido la excepción”.
Refiere que entre ambiciones de priístas y no priístas, complicidad de gobernadores con Elba Esther, traiciones entre sus propias estructuras, el enganche de Andrés Manuel, la mediatización de las televisoras y la intromisión del gobierno de Fox, le quitaron la posibilidad de ser Presidente de México. Desde su perspectiva, esos fueron los factores para que con su 22.26% del total de los votos, no ocupara la silla dejaría Vicente Fox.
Dice el neourolingüista brasileño Lair Ribeiro que el mentiroso, se miente a sí mismo, su mentira es verdad desde su capacidad de razonamiento, y eso apunta a una persona que necesita ayuda psicológica. Lo grave es que sus mentiras afectan a quienes conviven con el.
Desde ese orden Madrazo tiene un origen político marcado por el cinismo. Fue gobernador de Tabasco 1995- 2000, contra todas las evidencias de fraude y de gastos excesivos de campaña. Al viejo estilo del partido al que pertenece, aparecieron más boletas que votantes. Gastos exorbitantes de campaña, evidencias que todo mundo vio, menos el sistema que lo protegió para que a pesar de todo siguiera al frente del destino político de los tabasqueños. Incluso rompiendo una promesa al presidente Ernesto Zedillo.
En su libro advierte que si no hacemos algo, el sistema político mexicano terminará ahorcándose. La mente es una verdadera máquina del tiempo y Madrazo es el producto típico de un sistema que le dio a México un presente determinado por su pasado.
En abundancia de datos el político tabasqueño, próximo a cumplir 57 años, 30-07-1952, enmarca que la soga al cuello del sistema político mexicano está determinado por monopolios políticos en donde conviven en perfecta armonía priístas, panistas y perredistas, en una entendible mezcolanza de alternancia partidista; empresarios predilectos que determinan el rumbo; monopolios sindicales en donde el SNTE tiene lugar de privilegio; monopolio televisivo en donde dos cadenas son las fuentes de la cultura de los mexicanos y si a eso se agrega la inseguridad y el crimen organizado, están dadas las condiciones para que el nudo de la soga aprieta el cuello del país.
Al mismo tiempo que aparecía el libro, los periodistas Carmen Aristegui, José Cárdenas y Ramón Alberto Garza, de CCN, Telefórmula e Índigo Brainmedia, entrevistaron al expresidente del PRI, sin excepción y ante preguntas directas a su condición de miembro distinguido del sistema que ahora defenestra, Madrazo Pintado recurre a una sonrisa que pretende hacer cómplices, a un “no entiendo la pregunta” soslayado, y responde con más y más discurso de político vive de las rentas del pasado.
Por supuesto que Roberto Madrazo Pintado está en su derecho de escribir. Puede decir la mentira que quiera, para el será su verdad. Lo que el mentiroso no sabe o pretende ignorar, es que otra mentira, le obliga inventar veinte más para sostener la certeza de esta falsedad. Decía mi abuela que en boca mentirosa, hasta la verdad se vuelve dudosa.
