Punto de Vista

Mario Tassías

Para quienes construyen todos los días, “el liderazgo no es una posición, sino una elección”. A medida que la votación se acerca, se dice que las tres o cuatro semanas antes de la elección son cruciales, los aspirantes electorales deberían afinar sus respectivas maquinarias.
Especialistas en la materia, indican lo que también el sentido común sugiere. Son los días en que los candidatos y sus equipos de campaña deben saber cuál es el momento de preferencias que viven, no hacerlo es perder el tiempo en posicionamientos estériles.

Hay que tomar en cuenta que muchos de los participantes son invitados de piedra, saben desde que aceptaron la nominación de sus partidos, que no tienen la mínima posibilidad de ganar. Otros, también hay que decirlo, son comparsas de quienes están seguros de que formarán parte de la LXI Legislatura Federal.

En momentos en que las ideologías tienen un lugar sin importancia, que los colores se combinan de acuerdo con los intereses personales, que no importa el partido. Es saludable un ejercicio de revisión, para saber cuáles son las preferencias de los electores y qué resultados preliminares arroja el trabajo a dos semanas de iniciada las campañas, sin la estridencia con la que estábamos acostumbrados.

Una encuesta publicada en http://www.eluniversal.com.mx/graficos/encuestas/preelectoral/ el 10 de este mes, realizada por Berumen y Asociados patrocinada por El Universal, revela movimientos en las preferencias electorales.”El primer fin de semana de mayo, el PRI recuperó 2.3 puntos en la intención del voto de los ciudadanos, mientras que PAN y PRD registran descensos”.

Esta muestra estadística pudiera revelar el posicionamiento de los aspirantes y es útil para modificar estrategias en el terreno de los hechos. Son números fríos, alejados de la emoción de los momentos de abrazos y apoyos, de las críticas intestinales y de las campañas sucias, muy del estilo de quienes a falta de propuesta destruyen lo que otros quisieran construir.

Las campañas sucias están en los cuadernos de campaña, difundir aspectos negativos de los opositores, es tarea de entretenimiento de voceros y publicistas, es muy simple si tomamos en cuenta que es más fácil destruir que construir, cualquiera puede hacerlo. Distrae al elector y le pone sal y pimienta al proceso, aunque no es indispensable para fijar la imagen de los candidatos.

“He aquí la importancia de las campañas electorales en la política contemporánea, en suma: las campañas, como instrumentos para producir votos, pueden hacer o terminar carreras políticas, programas de gobierno y partidos políticos”, dicen los expertos Mario Martínez Silva y Roberto Salcedo Aquino en su “Manual de campaña” Teoría y práctica de la persuasión electoral, editado por el Instituto Nacional de Estudios Políticos.

Si todo mundo da por sentado que el liderazgo es una función de la posición. ¿Cuántos de los aspirantes a diputados, realmente tienen los tamaños para que el próximo ejercicio legislativo, sea vislumbrado mínimamente diferente del recientemente concluido?

Esa es una responsabilidad que el elector debe asumir al momento de emitir su sufragio. Los aspirantes a una curul por sus respectivos distritos, ya están en el terreno de la definición. Sus nombres son sinónimos de algún grado de representatividad, el historial de sus vidas está expuesto, corresponde al votante elegir.

Los seres humanos tenemos cuatro dimensiones: cuerpo, mente, corazón y espíritu, la responsabilidad de elección cae en este esquema. Es un compromiso fundamental. Los aspirantes pretenden representar al Poder Ejecutivo Federal, balanza para equilibrar el ejercicio público en México. No es cosa menor.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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