Punto de Vista

Mario Tassías

Si tuviera que escribirle una carta diría: Estimado Mario: (Tu nombre completo lo guardo para después). Gracias por el fuego. Gracias por el Inventario. Gracias por ser diferencia entre los mortales.Tus seguidores, estamos pendientes de tu salud. Te queremos siempre entre nosotros. Sabemos que un día tendrás que partir, pero deseamos que no sea hoy ni mañana. Por lo pronto, haz ganado otra batalla y eso nos alegra.

Gracias a ti, aprendí que: Si Dios fuera una mujer la abrazaríamos/para arrancarla de su lontananza/ y no habría que jurar / hasta que la muerte nos separe/ ya que sería inmortal por antonomasia/ y en vez de transmitirnos SIDA o pánico/ nos contagiaría su inmortalidad.

Ay Dios mío, Dios mío/ si hasta siempre y desde siempre/fueras una mujer/qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia.

Estimado Mario: Dicen los médicos que respondiste excelentemente al tratamiento médico instituido, lo que determinó que se otorgara el alta a domicilio. “El paciente se retira estable, lúcido, no requiriendo de otras medidas que las que ya recibía previo a su internación”, agrega el parte médico.

Me llamó la atención que el médico dijera que salías del hospital “estable, lúcido” y eso alegra, espero, esperamos, para este año “Biografía para encontrarme” Aunque te informo que seguimos saboreando “Testigo de uno mismo”.

Ahora con tu enfermedad, Tacuarembó que siempre me trajo un sonido con referencia africana. Tu exilio en Argentina, Perú, Cuba, México, Madrid, aquella década de ausencia y de producción con sabor a nostalgia.

Por asociación de ideas recurrí a Inventario, fue el primer libro de los tres con ese título, que tuve en mis manos. Después María, mi compañera de la universidad me regaló El cumpleaños de Juan Ángel, su hijo se llama así en honor al protagonista. Un poco más tarde, Javier, ahora funcionario en el gabinete del gobernador Sabines, y Jorge su maestro de teatro, presentaron para la televisión estatal Pedro y el Capitán, y estuve pendiente de la grabación. Apenas empezaba a conocerte.

Los otros libros tuyos son obras para los momentos de soledad o de iluminación. Como no tener presente La muerte y otras sorpresas, La casa y el ladrillo, El porvenir de mi pasado, Quién de nosotros, La tregua. Los ya mencionados Gracias por el fuego, El cumpleaños de Juan Ángel y otros más, perdí la cuenta.
Además de tus poemarios de entre los que me gustan Te quiero, Inventario uno, dos y tres, Cuando éramos niños, Letras de emergencia, Viento del exilio, El olvido está lleno de memoria, Memoria y esperanza y ahora Testigo de uno mismo.
No sólo el aire fiel / también nosotros/ somos testigos de la vida entera/la vemos transcurrir deshilachada/gozosa o muriéndose de pena/pasan mezclados / hechos y desechos/y nos dejan sin fe y hablando a solas/con más de una tristeza en la mochila/y admirando la espuma de las horas/todo convoca en los alrededores/todo es símbolo de algo que se quiere/y si el alma se pone a echar de menos/sobre todo convoca a los ausentes

Como Testigos de uno mismo dices que: somos vigías del amor y el odio/ si perdemos el tiempo / lo ganamos/con las meditaciones como nubes/que tratan de acercarnos lo lejano/así y todo vamos quedando limpios/de miedos y parodias de coraje/y el peligro del mal que está de luto lo vemos a través de los cristales

Concluyes: risa o llanto / silencio o barahúnda/competimos con el aire más fiel/y ya que al fin el poeta se despide/ somos testigos de uno mismo / amén.

Gracias Mario por lo que has escrito: Aquí y allá aprendemos cautamente en el río / en la noche / en la fatiga / a vivir glorias o a morir de pena/ en el rumbo mejor o a la deriva/ no está mal ser humilde por las dudas/ y dejar el fulgor para otro día/ (en un comienzo el corazón callaba sólo después supimos que latía)

Gracias por enseñar sin proponértelo: aprender es un rito una costumbre/ no le hace mal a nadie ni se olvida/aprende quien asciende hasta la cresta/pero también quien busca entre las ruinas/ aprender es abrirse a los afanes/ y ¿por qué no? también a la utopía/la enseñanza es enjambre y sus gaviotas/ se posan en el alma sorprendida.

Es cierto que: sabemos que aprender tiene su riesgo/y puede convertirnos en ceniza/ pero no importa / hay que aventurarse/aunque eso no les guste a los de arriba/ hay que saber del tiempo / hora por hora /porque vivir no es una lotería/ dame esa mano que me enseña siempre y vayámonos juntos por la vida

Profundamente, Gracias Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, por marcar la diferencia.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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