Punto de vista

Mario Tassías

En un excelente reportaje de Javier Sampedro, titulado “El cerdo nos devuelve el regalo”, se indica que el virus H1N1 y el H3N2 “se los transfirieron los humanos a los gorrinos. Estos animales los conservan, sin inmutarse, listos para causar la epidemia”.El autor señala que los dos principales virus el H1N1 y el H3N2 “se lo transferimos a los cerdos durante la primera gran pandemia del siglo XX, la gripe española de 1918. Y el H3N2 se lo pasamos en la tercera, la gripe de Hong Kong de 1968”.
Ahora que andamos en busca de los responsables de la actual crisis sanitaria que padecemos los mexicanos, es normal que surjan declaracioncitas de cualquier tipo, en busca de echarle la culpa a alguien, sin importar que provoquemos más desorientación.
En el mismo reportaje localizable en la página del diario español El País, http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cerdo/nos/devuelve/regalo/elpepusoc/20090429elpepisoc_8/Tes se informa que “El brote mexicano es un cóctel genético de cuatro patógenos, además de que “El virus porcino ha saltado a las personas hasta 17 veces en Europa”.
En estos momentos, es común encontrar a gente atrapada por el miedo que es capaz de inventar cualquier cosa para señalar que padece, tal o cual síntoma, relacionado con la situación sanitaria de México.

Al margen de la Organización Mundial de la salud (OMS) que ya elevó al nivel 5 de pandemia, la psicosis no ayuda. Muy al contrario suma conductas negativas para afrontar el problema.

El recuento de daños debe ser responsablemente. No deberíamos prestar mucha atención a los agoreros del desastre, como tampoco festejar con magnificencia los logros alcanzados o los resultados obtenidos. Mesura es la recomendación.

Si bien es cierto que la OMS estará a la expectativa del desarrollo de la epidemia, hay quienes no tienen menor conciencia de lo que está ocurriendo. Sin embargo, se lanzan a declarar, cualquier tipo de palabrería cuando lo que debería asentarse es que, esta es una magnífica oportunidad para dar un paso hacia adelante en el conocimiento de la naturaleza, y por lo tanto, un control potencial de ella. De ahí la importancia del reportaje.
Sabemos que la influenza porcina es completamente impredecible, que debemos enfatizar las recomendaciones, que hay un grupo de expertos internacionales haciendo trabajo de campo en México y que no han encontrado evidencia alguna de que el gobierno mexicano hubiera ocultado información sobre esta epidemia, que no es ningún consuelo, pero que la enfermedad afecta a nueve países del mundo al sumarse con pacientes Alemania y Austria.
Estamos al corriente de que el virus es mortal en todos los mamíferos excepto en uno: el cerdo. Que el virus “se introdujo en la población de cerdos durante la gripe española de 1918, y que dio lugar a las cepas clásicas de H1N1 porcino”, señalan los investigadores. Que en 1979, un nuevo virus aviar H1N1 contagió a la población de cerdos del norte de Europa y se convirtió en la cepa dominante en las piaras del continente. El mismo subtipo se aisló después en pacientes europeos de gripe”, muestra el reportaje.
No pecamos de ignorancia si decimos que “Los cerdos son reservorios de viejos virus humanos, listos para nuevas pandemias”. Ello no nos va impedir que dejemos de comer carne de puerco. O que los cerdos sean los culpables de lo que ocurre en nuestro país y en otras naciones.
Entiéndase que hablo de cerdo: Mamífero que pertenece a la orden de los herbívoros, patas cortas terminadas en pezuña con un par de dedos, doméstico de cabeza grande, cuerpo grueso y con cerdas, orejas caídas y hocico chato. Se cría y ceba para aprovechar su carne y grasa. No de aquel al que también denominamos cerdo por sucio o sin modales. Malintencionada o sin escrúpulos, esos entran en otra clasificación.
Recurrir al sentido común, puede resolver situaciones de mala información. El más común de los sentidos logra solventar situaciones en donde la razón y la ciencia a veces se estrellan.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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