Mario Tassías
Con la velocidad que permite la tecnología Juansabinesg desde su cuenta de twitter anunciaba: “Imagen de escáner-van de los Migrantes rescatados esta madrugada, 3° que se realiza con este equipo,
http://yfrog.com/h09bijoj” con lo cual comunicaba de que gracias al apoyo de equipo de rayos x, policías estatales y municipales aseguraron a 513 migrantes de Centro América, el Caribe y Asia
Más allá de lo que desde la perspectiva del gobierno signifique esta acción, lo verdaderamente trágico es que los que emigran de un país a otro, es porque algo tienen en común sus países de origen. No generan los satisfactores para quedarse entre los suyos.
Esta vez fueron 513 que eran transportados en “condiciones inhumanas” en el interior de dos tráileres con destino a Estados Unidos. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas, presume: “Es el mayor aseguramiento de indocumentados en una sola operación en México”. La migración, sin duda, es un fenómeno global.
Por más leyes que haya, por más destituciones de autoridades corruptas que sean depuestas, el “negocio”, tristemente tiene otras muchas implicaciones en donde la realidad es brutal. Versiones públicas de sobrevivientes al tráfico ilegal de indocumentados, aseguran que los vehículos en los que son transportados en ocasiones, son incluso escoltados hasta lugares de pacto, en donde son entregados a los traficantes de humanos.
Los desplazamientos humanos se han repetido en todos los tiempos, son hechos tan antiguos como el hombre mismo, han preocupado a los gobiernos de todas las épocas y hoy además son un lucrativo oficio. El éxodo del pueblo judío desde Egipto; los viajes de San Pedro, San Pablo y Santiago el Mayor en los primeros tiempos del cristianismo; la Hégira de Mahoma; las migraciones de los sefarditas a través de cuatro continentes: la migración desde el lago Titicaca al Cusco en la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo en el origen del Imperio inca, la migración de los aztecas para fundar Tenochtitlan, entre otros, para hacer un pequeño recuento.
Si hacemos caso a lo manifestado por los rescatados, cada uno había pagado 7 mil dólares para llegar a la unión americana, una suma que produce un gran negocio con “mercancía humana” que no sería fácilmente transportada, si no hubiera connivencia entre funcionarios del Instituto Nacional de Migración e integrantes de la delincuencia organizada.
Unas horas antes, el Comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Salvador Beltrán del Río, había anunciado la rotación periódica del personal del organismo, así como la aplicación de exámenes de confianza a mil 500 funcionarios. El funcionario habría dicho que de agosto de 2010 a abril de 2011 fueron evaluados mil 152 funcionarios del instituto, de los cuales 200 agentes fueron cesados por incurrir en diversas anomalías y 40 se encuentran sujetos a proceso penal.
Se entiende que si el INM solo cumpliera su misión de una gestión migratoria eficiente y segura, con base en el marco legal y el pleno respeto a la dignidad humana, hoy no estaríamos hablando del tema.
La presencia de indocumentados ha abierto un arca para comerciar y negociar, particularmente con algo ilegal o de forma irregular, con lo que se han tergiversado los objetivos estratégicos de facilitar los flujos migratorios legales de entrada, estancia y salida, de quienes ante la pesadilla provocada por las condiciones de miseria que viven en sus países, intentan convertir en realidad, cueste lo que cueste, realizar el sueño americano.
