Arturo Novelo /ASICh
Lo que algunos llaman “comida de pobre” resultó ser muy rica, no solo en sabor sino también en vitaminas y minerales, comentó Adriana Caballero Roque al presentar su libro “Plantas comestibles no cultivadas de la reserva de la biósfera de la selva El Ocote, Chiapas”, texto editado por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) dentro de su Colección Jaguar. Por “no cultivadas”, la docente de licenciatura y posgrado de la UNICACH se refiere a aquellas plantas que no tienen un periodo de siembra y cosecha, por lo que pueden recolectarse en diferentes épocas del año.
El contenido del libro se divide en recetas tradicionales de época de lluvia, de época de secas y nuevas propuestas. Las tradicionales fueron obtenidas mediante trabajo de campo y con la colaboración de los pobladores de la localidad Emiliano Zapata; las denominadas nuevas propuestas son el resultado de la sustitución de procesos o de ingredientes, realizados por los alumnos de la autora.
Al presentar el libro, resultado de una investigación permanente, el docente Rubén López Roblero lo consideró un acto de congruencia con el desarrollo académico y docente de su autora, quien sigue la línea de investigación Estudio del potencial nutricional de plantas silvestres, su conservación y aprovechamiento en la tecnología de alimentos.
Apuntó que con trabajos como este sale ganando la universidad porque da sentido a la misión y visión institucional por constituir una propuesta docentes para incidir en acciones para elevar el nivel de vida de la población. “Se trata de valorar el conocimiento como una estrategia generadora de conciencia en los alumnos, capaz de renovar saberes ancestrales”.
En otro sentido, la periodista cultural y docenteMaría Eugenia Díaz de la Cruz destacóque este producto editorial “rescata y promueve las tradiciones y costumbres de una comunidad, dándole la oportunidad de ser reconocido por su gastronomía. Divulgar este conocimiento es democratizarlo”. Por tanto denominó a la investigadora “Cronista de la gastronomía de un pueblo”.
Al ser objetivo de la publicación la “devolución de conocimiento a la comunidad”, la edición se presenta con textos en los idiomas español y tsotsil, para lo que se requirió del apoyo del Centro de Lenguas de la UNICACH, específicamente de la traducción realizada por Agustín Gutiérrez Ruiz.
Los comentarios del traductor, más allá del trabajo técnico, fueron en el sentido de la utilidad que encuentra en este trabajo. Solicitó a la autora que así como esta investigación se desarrolló en “tierra caliente” ahora se haga su similar en “tierra fría”, porque las plantas son diferentes.
“Para mi como indígena no fue novedad encontrar hierbas comestibles que crecen en la milpa y el campo. Me doy cuenta de que esto es muy importante para que llegue a las comunidades y conozcan su preparación, productos que se cocinan sin aceite ni manteca, con agua y sal”.
La primera edición de “Plantas comestibles no cultivadas de la reserva de la biósfera de la selva El Ocote, Chiapas” cuenta con 500 ejemplares y se encuentra a la venta en la librería de la UNICACH, ubicada en 1ª Sur Poniente 1460 , planta baja del edificio de rectoría, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. ASICh
