PRIMERA FILA

Por Rosalino Ortiz

ADINERADOS EN EL “AMANECER”

No cabe duda que el programa “Amanecer” que implantó en Chiapas el gobernador Juan Sabines Guerrero, ha sido de mucho beneficio para los adultos mayores, más para aquellos que están inmersos en situaciones de pobreza y también para quienes están totalmente impedidos para desarrollar alguna actividad que les pudiera generar algunos recursos. Los 500 pesos que reciben al mes, si bien es cierto que no es mucho, tampoco se pueden despreciar pues por lo menos, con ese dinero ya sale para la tortilla diaria. Tal como han dicho algunos viejitos agradecidos, valen más 500 pesos que nada.
Sin embargo, todo programa que por primera vez se echa a andar, al principio presenta algunos inconvenientes y requiere de acondicionamientos hasta hacerlo sino perfecto, cuando menos funcional y, en este caso, justo y dirigido totalmente a quienes en verdad lo necesitan, que es y debe ser el principal objetivo del gobierno: ayudar a quienes menos tienen. O de plano: ayudar a quienes no poseen nada, pues es de sobra conocido que hay mucha gente que carece absolutamente de todo y se ve precisada a andar por la calle o de casa en casa pidiendo una limosna o una ayuda para pasar el día.
Y así ha sido. Así es el intento: ayudar al sector más vulnerable o a quienes más lo necesitan. Por eso, no faltan voces de agradecimiento al joven gobernador de Chiapas por haber puesto en marcha este programa que, como todo el mundo sabe, lo inició Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, y que ahora después, también fue adoptado por el presidente Felipe Calderón Hinojosa. Como quien dice, se hace justicia a los adultos mayores quienes, en su mayoría, han dejado en el trabajo sus mejores días y sus mejores fuerzas, y sin que les hayan quedado medios para subsistir.
Pero no falta el pelo en la sopa. Sale a cuento este asunto porque a través de las largas filas que se forman para recibir esa ayuda en los distintos pueblos de Chiapas, se han visto a personas que no tienen (exactamente) ninguna necesidad, pero que, de acuerdo a la convocatoria, ya tienen 64 ó más años y por eso también hacen cola con tal de recibir esos 500 pesotes. Hasta ahora, nadie les ha dicho que no se formen. Hasta ahora, ninguna de esas personas ha tenido un poco de vergüenza para formarse e ir a recibir ese dinero. Simplemente están aprovechando algo que se les puso en la mesa.
Para nadie es un secreto que en las filas que cada mes se forman para recibir el “Amanecer”, aparecen ex presidentes municipales, la mayoría de ellos dueños de grandes propiedades; también hay terratenientes, ricos ganaderos, profesionales muy acaudalados, dueños de comercios y señoras de las llamadas “copetonas” y que van a recibir “su dinerito” bien pintadas y que llegan y se retiran a bordo de lujosas camionetas y en algunos casos, hasta con chofer esperando. El cinismo en su máxima expresión, sin duda alguna. Pero no tienen la culpa ellos, sino quien se los permite.
Por lo tanto, sería prudente que se le diera una exhaustiva revisión a las listas o a los padrones del programa “Amanecer”, a manera de que éste sea más justo y vaya dirigido con exactitud a quienes sí en realidad lo necesitan y no se entregue ese recurso a quienes tienen eso y muchísimo más, pero muchísimo más. No importa, ya se llevaron esos pudientes algún dinero, pero es tiempo de que el programa sea depurado hasta dejar en él, justamente a quienes lo merecen, a quienes lo necesitan, a quienes verdaderamente les toca.
Ahora bien, si algún riquillo se forma, recibe los 500 pesos, y luego se lo da a quien tiene mayores necesidades, entonces no se ha dicho nada en esta columna.

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