Primera Fila

Por Rosalino Ortiz

EL DETERIORO

El anuncio de la probabilidad y proximidad de huracanes para el litoral del Pacífico Mexicano para este 2011, a más de uno dejó temblando. Y es que, dado a que los medios trasladan los resultados de verdaderas catástrofes, como la última ocurrida en Japón con el sismo y tsunami, ahora todo el mundo anda con el “Jesús” en la boca. El anuncio que ha hecho la Capitanía de Puerto sobre la temporada de huracanes, es para que no se haga demasiada confianza, y para que tomen sus precauciones, aún cuando las propias autoridades anuncian que tienen todo listo para enfrentar estos fenómenos.
Mientras tanto, las sectas evangélicas han aprovechado los fenómenos ocurridos para predicar y decir que el fin del mundo ya está cerca, y que sólo aquellos que se acogen al seno de no sé exactamente quién, se van a salvar. Lo que no dicen es que es el mismo hombre es el que está propiciando la creación de estos fenómenos, por la sencilla razón de que con su actitud, sus ideas y sus acciones, está acabando con la madre Naturaleza, a la que se le ha robado lo suyo, se le ha deteriorado y a la que cada día le quita formas de vida.
Uno de los principales problemas es el derribe de árboles. No se sabe por qué, pero el caso es que al hombre le da más por destruir o derribar un árbol, que por sembrar uno aunque sea. En el campo, por ejemplo, cada día son más las extensiones de tierras pelonas, dizque en provecho de la misma agricultura o la ganadería. Para no ir tan lejos, en la zona del Soconusco, el clima era muy diferente hace muchos años. Nomás se ampliaron las hectáreas de cultivos, y sobrevino el cambio.
Pero resulta que el derribe de árboles no ha sido nada más por cuestiones agrícolas. No, también en las manchas urbanas ha sucedido lo mismo con la creación de fraccionamientos o simplemente para dar cabida a más gente, más en ciudades como Tapachula, cosmopolita y estratégica desde hace muchos años por su economía y por su calidad fronteriza.
Otro problema grave y que también deteriora la Naturaleza, es la contaminación. Igual, es el hombre el que la propicia. Somos dados a contaminar todo. Si contaminamos nuestro cuerpo con lo que consumimos, cómo no vamos a contaminar al vecino, a la cuadra, a la colonia, a la ciudad o el campo en general, con nuestros deshechos o con restos de lo que usamos o consumimos. En esto, no hay el más mínimo respeto, porque, si no nos respetamos nosotros mismos, cómo vamos a respetar a los demás.
En este renglón, las autoridades juegan un papel sumamente importante, ya que con su impulso, se pueden cambiar actitudes, trabajando primero con los niños con el abono a la conciencia sobre la necesidad de darle mejor trato a la madre Naturaleza. Estamos en una zona pródiga, tanto así que con el sólo hecho de tirar una semilla al suelo, germina, ya no digamos si se hace bajo esquemas que permitan una rápida reposición de los bosques.
Por supuesto, también es necesario “mano dura” contra aquellas personas, grupos o empresas que atentan contra lo que debería ser un patrimonio. Porque a veces, las mismas autoridades, con sus permisos, se convierten en cómplices, y gracias a estos mecanismos, tantas empresas han acabado con los bosques, ahora sí de todo Chiapas y del país en general. Las autoridades tienen la palabra.
DESDE EL GRADERÍO.- El viernes de la semana pasada, Carlos Murillo Pérez estuvo a punto de tirar la toalla como presidente del Comité de Consulta y Participación Ciudadana del municipio de Tapachula en materia de seguridad pública. Dijo que por sus negocios que requieren mayor atención, no iba a poder seguir. Sin embargo, entre Luciano Rosales Tirado y Otilio Wong Arriaga, más la abrumadora respuesta de los demás vocales, aceptó continuar hasta el mes de diciembre próximo. Gente muy valiosa entre quienes estuvieron Jorge Gutiérrez Franco, Miguel Rodas Solís, Ever Pinto Mandujano, Alfredo Aisa Conesa, Alfredo Aguilar Montejo, Edgar Jácome, Agustín Moreno, Evaristo García, Saúl Torres, Esteban Meza, Israel Chang y Álvaro Monzón, más los representantes de la Cruz Roja Alberto Meza y Lucía Bravo, entre otros más que se me escapan, apoyaron la idea y se comprometieron a apoyar las acciones y trabajo que desarrolla el citado comité. La reunión de referencia estuvo avalada con la presencia de Pablo Ibarra Rosales, secretario ejecutivo del Consejo Municipal de Seguridad Pública, y Horacio Nivón Maldonado, delegado regional del Consejo Estatal de Seguridad Pública.

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