Por Rosalino Ortiz
CERO Y VAN ¿CUÁNTAS?
Desde que tomó posesión de su cargo, Juan Sabines Guerrero se ha metido en un ir y venir, buscando y gestionando ante las dependencias correspondientes, los recursos y acciones para echar a andar los distintos programas que proyectó su gobierno para Chiapas. No ha sido fácil la tarea, porque el Ejecutivo Estatal ha tenido que acudir a las dependencias del gobierno federal y ante quien sea, para poner en la mesa todas las propuestas o solicitudes, pero principalmente, poner por delante los soportes necesarios y la labor de convencimiento para atraer esos beneficios.Tal vez por estar pendiente de esas gestiones y también porque hay otros asuntos qué atender al interior de su gobierno, Sabines Guerrero ha fallado a su palabra con los tapachultecos, a los que ha dejado plantados en una, dos, tres, cuatro o quién sabe ya cuántas veces. Este miércoles 20 no fue la excepción, cuando no pudo asistir a la reunión en la que se informaría a los sectores y a la población en general, de cómo van los avances respecto a la reconstrucción en la Costa y Sierra de Chiapas, luego de los fenómenos naturales que han pegado con ganas.
Es lógico pensar que el gobernador no está tirado en la hamaca. Por el contrario, está trabajando y luchando por transformar a Chiapas y a los chiapanecos. Al menos así lo ha demostrado desde que se hizo cargo de los destinos de esta entidad en diciembre pasado. Y quién no ha sido testigo de esa labor tesonera, agotadora pero a la vez fructífera si se toma en cuenta todos los beneficios que ha logrado Sabines Guerrero en tan corto tiempo. Como quien dice, no está trabajando a cien por hora, sino a mayor velocidad.
Pero no por eso los tapachultecos van a pasar inadvertida su inasistencia a estas tierras costeras cada vez que lo promete. Cierto, se comprende lo atareado que está, pero el problema es que “Cero y van una, dos, tres, cuatro, ¿cuántas?. Este lunes fue el asunto del informe de avances de la reconstrucción. Días antes, fueron los beneficiados del programa “Amanecer” los que se quedaron esperando a su gober en el parque central de Tapachula. Y más antes, el Día de la Marina y todavía más lejos, el corte de listón de la puesta en marcha de la FIT.
Juan Sabines Guerrero ha caído muy bien a la gente. Eso se advierte a donde quiera que va, porque no es una sino varias las personas, de las edades y niveles que sean, las que se arremolinan y se acercan a él para abrazarlo, para estrecharle la mano y también para agradecerle lo que ha hecho por ellas o lo que ha hecho por Chiapas. Qué bueno que así sea en esta entidad al sur de México, porque no ocurre lo mismo en otras partes donde, incluso, la gente muestra repudio hacia sus autoridades, a las que ciertamente desean ver…pero lejos de ellos.
Pero que no se rompa el encanto chiapaneco. Hay que hacer un máximo esfuerzo por no dejar esperando a la gente, porque de lo contrario, la siguiente ya nadie la va a creer. Y lo que es peor, podrían mostrar desinterés ante tanta inasistencia. Incluso, no faltará algún malpensado que eche a andar voces contrarias al cariño que hasta ahora se ha ganado el Ejecutivo Estatal. Lo menos que se puede hacer en estos casos y cuando definitivamente no pueda asistir Juan Sabines Guerrero a algún lugar, sería mejor que no anunciaran su presencia. La gente comprende y lo comprende.
