Augusto Solórzano /ASICh
Salvando la militancia priísta que no es poca en Chiapas, algunos “dinosaurios” están pecando de necios y hasta perdiendo la memoria sobre los daños inferidos al PRI por ellos mismos la última década, ante un caso de elección partidista resuelto. Una vez que se conozca el resultado de los tribunales electorales a continuación se confirmará que; el avance y el posicionamiento ya no tiene reversa y aún contra los berrinches y las necedades el camino está trazado y el resultado es uno.
ROBERTO ALBORES GLEASSON
Tratemos de hacer un ejercicio ecuánime. En Chiapas el CDE del PRI ha venido de más a menos. Sus dirigentes no han subido, al contrario han bajado una escalera peldaño a peldaño hasta dejarlo como está. Prácticamente sin nada.
Esa autocrítica es la que tal parece está haciendo falta. Qué han hecho las dirigencias del PRI los últimos 10 años, en dónde y cuáles han sido sus resultados y de qué forma están contribuyendo para su recuperación.
Restemos a la Señora Arely Madrid Tovilla, quien ha demostrado carácter para poner un hasta aquí a las ambiciones de personas y de grupos y que tampoco dudaríamos de su simpatía por la juventud.
Ahora bien, en la aparentemente entrampada contienda, más que anteponer capital político a favor del instituto tricolor para nutrirlo, fortalecerlo y prepararlo para la estrategia 2012, están colgando la ambición y la necedad.
Están olvidando la historia partidista que dicho de la mejor manera, no los deja precisamente como paradigmas del triunfo; las evidencias ahí están: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas y Comitán.
De otras posiciones (federales y estatales) la evaluación es notoriamente hacia la baja y de las extraordinarias victorias de otros tiempos con las actuales el balance es dramático. El PRI ha sufrido una caída aplomo en tan solo diez años, no más.
Y aquí hay responsables de esta hecatombe priísta que, ahora se olvidan o pretenden olvidar distrayendo a la fiel militancia tricolor simulando un despojo de derechos, cuando los perdieron desde hace mucho tiempo con sus flacos resultados.
La “perolada” de la última década ya demostró cuando tuvo la oportunidad que no supo responder en la conducción de los destino del PRI y ahora se resiste a ceder el paso a lo que tanto ha reclamado la juventud de Chiapas.
Pero algo más, digito más digito menos, el 51% de chiapanecos son mujeres y el 49% son varones y en medio tenemos una juventud en edad de votar del TREINTA por ciento, sí, treinta por ciento que les debe decir algo.
Así que en la lógica del análisis y en la lógica de la aritmética, la juventud le asiste el derecho y además la razón y puede renovar en Chiapas al Partido Revolucionario Institucional con miras al 2012.
Renovar, es la palabra. Cambiar lo que ya no funciona. Roberto Albores Gleason, está listo para hacerlo e incluso da para mucho más. NikitoNipongo, Raúl Prieto.ASICh
