Por la unidad, en la democracia con el gobierno

Humberto Aguilar Coronado

La Asamblea Nacional del PAN que tendrá lugar este fin de semana en León, Guanajuato, ha despertado enorme expectativa entre la clase política y los medios de comunicación por varios motivos: en primer lugar porque se renovará el Consejo Nacional, instancia donde se toman las decisiones estratégicas del partido, entre las más importantes la elección del que será el nuevo dirigente nacional; en segundo lugar, debido al contexto político en que este evento se desarrolla -los inicios de un nuevo gobierno panista-; y, en tercer lugar, por el debate que se ha generado en la opinión pública a partir de declaraciones polémicas de prominentes panistas.
Se observa un gran interés entre algunos columnistas, reporteros, analistas especializados y adversarios políticos, que esperan una guerra fratricida y sin cuartel entre panistas por el control del partido. Sabemos que efectivamente habrá una disputa, como siempre la ha habido en eventos de esta naturaleza, por los votos de los delegados a la asamblea, quienes decidirán la nueva integración del Consejo Nacional.

La fuerte competencia interna no es algo novedoso en el PAN y no debe sorprender que se presenten encendidos debates y palabras fuertes previas a la realización de estos eventos, aunque siempre se ha exigido que en la confrontación de ideas y posiciones prevalezca el respeto a la persona y al compañero, así como al cumplimiento de las reglas establecidas. Estas manifestaciones y actitudes de los panistas han sido la regla y no la excepción en la mayoría de nuestros eventos, como sucede en un partido que se acredita como democrático, vivo, dinámico y actuante.

Los que esperan una lucha campal entre panistas seguramente en esta ocasión saldrán decepcionados. Sabemos perfectamente lo que estamos decidiendo en la actual coyuntura. No me queda la menor duda que el esfuerzo que haremos los panistas en esta Asamblea Nacional nos hace predecir que vamos a salir unidos para brindarle al partido y a nuestros gobiernos la fortaleza necesaria para seguir cumpliendo con las expectativas que ha puesto la sociedad en nosotros.

Ningún panista debe poner en riesgo la unidad del partido ni dejar de apoyar a los gobiernos surgidos de nuestras filas, a pesar de las diferencias existentes. La competencia interna es válida y bienvenida al interior del PAN, pero una vez que se tome una decisión por mayoría, en un ejercicio de disciplina democrática, nos obligará a los presentes, a los ausentes e incluso a los disidentes a respetar esta decisión.

La experiencia nos ha demostrado que cuando nos hemos apartado de nuestros principios fundamentales el partido ha sufrido en carne propia las consecuencias. Eso no lo podemos fomentar ni permitir.

No puede ocultarse que existen al interior del PAN posiciones divergentes respecto de algunos temas, tales como la forma de resolver las diferencias internas y la relación que debe existir entre el partido y el gobierno. Sobre este punto, es cierto que debemos perfeccionar el mecanismo institucional para procesar adecuadamente las diferencias internas que existen en toda organización política, generando espacios para el debate y mecanismos de conciliación y solución de controversias, pero esto no puede ser motivo de ligereza en la declaración ni en la actuación.

También es cierto que el segundo tema es un debate que no se ha agotado en la vida política nacional y se encuentra íntimamente relacionado con la transición de un régimen autoritario a uno genuinamente democrático; pero hasta ahora, la relación del PAN con el gobierno federal -emanado de sus filas- no ha caído en la perversión del régimen anterior.

Por la vocación democrática de sus gobernantes y por la solidez de los principios del partido, sabemos cuál es el papel que debe jugar cada quien y cómo debemos comportarnos. Los ámbitos de acción los tenemos claros, y sabemos que se requiere de un andamiaje institucional que regule dicha relación, con reglas claras, con campos de acción bien delimitados y con interlocutores eficaces.

El Ejecutivo federal debe gobernar para todos y hacerlo bien; mientras que el partido debe sostener al gobierno en sus ámbitos de acción, proporcionándole los instrumentos que se requieren para una gestión eficaz, fortaleciendo y ensanchando las bases sociales de apoyo.

Es obvio que un buen gobierno beneficiará electoralmente al partido del cual surgió, en tanto que el partido tiene la obligación de apoyar siempre y sin regateos las políticas públicas que son finalmente las del propio instituto político, aportando nuevas ideas y enfoques diferentes. En suma, debe existir un ejercicio de retroalimentación entre partido y gobierno, respetando los ámbitos de acción de cada cual.

Los dos gobiernos federales panistas han establecido una relación sana y constructiva con el partido, lo cual no quiere decir que no existan en ciertos momentos diferencias de opinión y de método. Me parece que esto es perfectamente normal, pero es sabido que cuando el gobierno ha necesitado del partido siempre ha contado con él.

En estos primeros meses del gobierno del presidente Felipe Calderón no ha habido una sola desavenencia con su partido en los asuntos torales de su administración. Esto se puede constatar con el tratamiento que las fracciones parlamentarias panistas le han dado a las iniciativas de ley que ha enviado hasta ahora el Ejecutivo al Congreso de la Unión. En el Senado de la República, por ejemplo, la fracción parlamentaria del PAN ha dado múltiples muestras de apoyo al votar todos los senadores, como uno solo, los proyectos legislativos del Presidente de la República. Los legisladores estamos enfrascados todos los días en construir las mayorías que se requieren para aquellas iniciativas de ley que son fundamentales para el gobierno federal.

Al final del día el partido lo conformamos todos los panistas -dirigentes, funcionarios y servidores públicos, legisladores y militantes-, muchos de los cuales serán delegados en la Asamblea Nacional del domingo. Por ello, no está de más hacer un exhorto a todos para demostrar a nuestros adversarios con nuestro comportamiento que sí podemos tomar nuestras decisiones por la unidad en la democracia con el gobierno.

haguilarcoronado@pan.senado.gob.mx

Senador de la República

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