Poner orden y reglamentación turística: Santillán

Augusto Solórzano López /ASICh

La capital política de Chiapas como otras tantas ciudades emblemáticas del estado están tan llenas de publicidad que la gente “ya no lo ve, ya no le importa”. La Avenida Central de Tuxtla es el más claro ejemplo, está convertida en un “súper mercado publicitario”.
El alerta es para todo el ámbito político, privado y social de la entidad, en momentos tan importantes. Hay que limpiar y hay que barrer de adentro hacia fuera y de arriba hacia abajo, poner orden y crear una reglamentación estricta.
En todo lo anterior coincide el experto en consultorías, Mario Alberto Santillán Álvarez, Director de la Región México y Centroamérica de la firma Hoteleros Internacionales, quien da su punto de vista con respecto a la remodelación de Tuxtla.
“Yo no sé si fue el momento o no, lo que sí sé es que algo se tenía que hacer y se está haciendo”. Así que con la publicidad desmedida en las ciudades o el estado, “algo se tiene que hacer”.
El hombre sencillo, conocedor, nacido en Morelia Michoacán y creador de Seminarios en gestión de Hospitalidad y Servicios en hotelería, así como de análisis turísticos para la Iniciativa Privada y Gobiernos, acepta abordar el tema de la publicidad.
“Yo creo que todo se basa en reglamentaciones más estrictas. Se debe reglamentar mucho la cuestión publicitaria, para que tenga el impacto adecuado”. “De otro modo crea confusión en vez de causar una percepción acertada”.
¿Por qué?. “Tener impactos visuales, auditivos y sensoriales muy cercanos de un mismo producto, para el consumidor le es más difícil decidir sobre cuál”.
Propone trabajar de adentro hacia afuera, para poder soportar las cuestiones publicitarias. Es decir, planos de desarrollo y planeaciones urbanas más modernas.
“Así sería en el caso publicitario de cualquier índole. Política, comercial o cultural; especificar bien los espacios para que el consumidor y/o electorado a la que va dirigida la campaña tenga la oportunidad de ver y de elegir y no contaminar simplemente con todos los impactos al mismo tiempo”.
Hay mucha critica sobre la remodelación de Tuxtla Gutiérrez, “que no es el momento, que no fue el momento, que no se hizo lo correcto”. “En mi opinión no sé si sería el momento o no, pero, algo se tenía que hacer y se está haciendo”. Con la publicidad igual; “Algo se tiene que hacer”.
Hoy todo mundo hace lo que quiere y así, seguiremos generando confusiones. Deben limpiarse las zonas. “Hay avenidas muy bonitas como la Avenida Central y sin embargo está convertida en un súper mercado publicitario”.
¿Soluciones? “Muchas. El primer punto es que debemos estar conscientes de la unificación gobierno, iniciativa privada y sociedad. Crear confianza para que todos participemos en esa unión”.
No es fácil, porque, todo recae en la reglamentación. “Si yo permito que pongas un pendón en cada poste, lo vas a poner. Si yo permito que pongas un espectacular cada dos azoteas, lo vas a poner”.
“Tenemos que empezar a barrer desde adentro y limpiar las escaleras de arriba hacia abajo y no al revés, poner el ejemplo de la limpieza publicitaria en general”.
“Mi opinión más que como consultor, como ciudadano. Hoy amanece poblado de 5º. Informe de gobierno, mañana amanece poblado del candidato “X” de tal partido, pasado amanece poblado del evento turístico que viene o todo junto”.
“Eso, (precisa) ya no lo veo, ya no lo atiendo, no me impacta, y este es un mensaje para el gobierno, para la iniciativa privada, para los políticos, partidos políticos, para quien utilice los medios publicitarios…ya no me impacta, ya no me importa, lo que pongan ahí”.
De nada sirve lo que gastes en ponerte ahí –porque- ya no lo voy a ver. Estoy tan contaminado que ya no lo veo. Limpia primero, embellece primero. Define zonas primero, decide medios y después permite bajo una reglamentación los impactos publicitarios.
“Ya no lo veo y no lo veo –porque- no quiera verlo; No lo veo porque ya no lo puedo ver. Me tienes impactado tanto que, ya no veo que me pusiste hoy gobierno; mañana, una Feria o pasado me pusiste una universidad. Ya no lo veo”. ASICh

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