Por Jaime Arizmendi
*Van Diputados Contra Acoso Laboral y Sexual
*También Será Tarea de la Secretaría del Trabajo
Argonmexico.com / A la mujer ¿No se le pega ni con el pétalo de una rosa?… Este martes, el Pleno de la Cámara de Diputados decidió darle dientes y colmillos a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para que se integre al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; en su papel de vigilante y lucha en contra de los abusos que se cometen en materia laboral contra el sector femenino.
En la iniciativa aprobada con 384 votos a favor se modificó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y se adujo que al 2006, el 67 por ciento de las mujeres mayores de 15 años sufrieron violencia de alguna persona de su familia, en la escuela, trabajo, espacios públicos o comunitarios.
Por ello, la perredista Dolores Nazares Jerónimo reclamó establecer medidas para erradicar la violencia que en la mayoría de los casos se presenta en el ámbito laboral. Según la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica 2009, del Inegi, reporta que casi 30 de cada 100 mujeres han sufrido violencia laboral.
Para la publicación “Panorama de Violencia contra las Mujeres en los Estados Unidos Mexicanos 2006: el ámbito laboral es el tercer espacio donde se violentan los derechos de las mujeres, y más del 30 por ciento de las encuestadas han sido víctimas de violencia”.
Con las modificaciones se busca erradicar la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar, laboral, docente, en la comunidad, la institucional y la feminicida; además de propiciar la igualdad entre hombres y mujeres.
Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2010, indican que 42.5 por ciento de las mujeres forman parte de la Población Económicamente Activa; sin embargo, reciben salarios menores en comparación con los hombres por desarrollar trabajos iguales; es decir, ganan 5.4 pesos menos por hora que los hombres con el mismo nivel académico.
Por ello, será competencia de la Secretaría del Trabajo impulsar acciones que propicien igualdad de oportunidades, no discriminación de mujeres y de hombres en materia de trabajo y previsión social; diseñar políticas que ayuden a erradicar, prevenir y sancionar la violencia laboral contra las mujeres, como el respeto a sus derechos humanos.
Y para muestra, bastaría uno de los millones de botones que desgraciadamente podemos hallar en nuestro país. Es precisamente en el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed), que encabeza Ernesto Velasco León, donde sobresale uno de los casos que se repiten a diario en todo espacio laboral de México.
El 15 de diciembre pasado, bajo el pretexto de la “comida de fin de año”, un siniestro personaje que responde al nombre de Cuauhtémoc cuya cercanía con el director general del organismo le brinda protección e impunidad, cometió un abuso sexual en contra de su “secretaria”.
A punto de concluir la “reunión” en un restaurante, y cuando ya quedaban sólo el funcionario, tres compinches y su presunta víctima, los “servidores públicos” empezaron a hostigar a “su secretaria” única mujer que quedaba en el lugar.
En busca de ponerse a salvo, la víctima se fue a refugiar al baño, pero como el piso estaba mojado se cayó en la entrada y sufrió una fractura en el tobillo del pie derecho. Pese a ello, la convencieron de abordar el vehículo de uno de los “servidores públicos” para trasladarla a un médico; lo cual no sucedió, aunque estaban a unos metros del Hospital Adolfo López Mateos.
Luego de ser subida a la parte trasera del automóvil particular de Óscar, uno de los amigos del tal Cuauhtémoc, el mismo sátrapa “funcionario” abordó la unidad también en la parte trasera, a un lado de la víctima. Y tras ello, empezó el vía crucis de la “secretaria”, quien no podía deshacerse del intenso “manoseo” de los abusadores.
Mientras el vehículo circulaba lento por las calles de la ciudad, sin acercarse siquiera al hospital, la mujer les decía no aguantaba los intensos dolores que sufría en el pie y les exigía la llevaran al nosocomio, Cuauhtémoc se bajó el cierre del pantalón al tiempo que jalaba con brusquedad por los cabellos la cabeza de la víctima aproximándola hacia él.
Quizá media hora después, ante el rechazo y los gritos de clemencia de la “secretaria”, ella fue conducida hasta su domicilio particular. Al día siguiente, acudió al Hospital “Adolfo López Mateos”, donde un médico le diagnosticó la fractura en el pie, le puso un yeso y le advirtió que necesitaría 12 semanas de incapacidad laboral.
Callada, la “secretaria” aguantó el dolor derivado del abuso sexual que sufrió durante todo ese tiempo. Pero ahí no paró todo. La situación empeoró cuando la mujer retornó a su trabajo. Se encontró con que ella había dejado de ser la “secretaria del jefe Cuauhtémoc”.
Al día siguiente, le quitaron la computadora; un día después, la dejaron sin silla; luego le retiraron el teléfono que siempre contestaba; y así, día a día tuvo que sufrir otra castración, la del hostigamiento laboral.
Armada de valor, hizo la denuncia ante la Dirección General del Inifed y se ordenó a la gerente de Recursos Humanos interviniera para resolver el grave problema de acoso laboral. Respecto al abuso sexual de que fue víctima, la funcionaria le dijo que tendría que iniciar una averiguación previa ante el Ministerio Público, porque en el organismo no podían hacer nada.
Fue entonces cuando decidió acudir ante la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos Sexuales de la PGJDF, donde no sólo recibió el apoyo de la agente del Ministerio Público, sino incluso se le recomendó acudir al apoyo psicológico que se brinda a mujeres víctimas de este tipo de delitos.
Posteriormente, al ver que pasaban los días y las semanas sin que nada sucediera en el Inifed, donde incluso todos los días se tenía que encontrar con las caras burlonas de sus impunes victimarios, decidió presentar una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública por acoso laboral y lo que resulte.
De la SFP, la remitieron de inmediato ante el Órgano Interno de Control del propio Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa, para que se investigue y castigue al, o los culpables.
En espera de una respuesta a sus denuncias, la penal y la laboral, la víctima lleva las copias en la mano, que advierte presentará ante las comisiones de Equidad y Género de las Cámaras alta y baja, como de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde encontrará el apoyo de las diputadas y las senadoras.
No solo para que a ella se le haga justicia, sino para que ya no ocurran más casos como los que a diario sufren las mujeres trabajadoras de México; pese a que cada vez se cuenta con mejores y más estrictas leyes. Y si persiste la impunidad en el Inifed, o en otras dependencias públicas o privadas; convenceremos a quienes las padecen se armen de valor y hagan sus denuncias. ¡Ya basta! Castiguen a esos delincuentes…
jarizmx@yahoo.com.mx y argonpolitico@gmail.com
