San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- Con la interesante obra “Todos somos Bartleby”, el grupo panameño TOTEM cautivó a la audiencia que se dio cita en el Teatro Daniel Zebadúa para disfrutar de esta puesta en escena que se presentó en el marco del
1er. Festival Internacional de las Culturas, en San Cristóbal de Las Casas.
Basada en un cuento de Herman Melville, autor de Moby Dick, esta versión teatral del mexicano Alejandro Ortiz mostró una divertida y exquisita crítica a la burocracia, las relaciones entre jefes y empleados y la exaltación del poder opresivo de la rutina.
Con una novedosa propuesta donde mujeres interpretaron personajes masculinos, este reflexivo montaje recreó el ambiente de una oficina ubicada en cualquier parte del mundo, recurriendo a metáforas visuales que incorporaron elementos de la danza contemporánea con las que ilustraron lo universal de la cotidianeidad que se vive en las empresas que operan con el poder de la mecanización de la mente.
En defensa de la humanidad, “Todos somos Bartleby” se valió, además de las herramientas que brinda el maquillaje del “payaso cara blanca” cuya característica exalta el arte de lo simple con una dosis de comedia, con lo que la agrupación enalteció en cada uno de los aspectos del montaje la sensibilidad que distingue a los seres humanos por encima de las máquinas.
Asimismo, vestuario y maquillaje hicieron alusión a lo absurdo de los trabajos burocráticos, mecanizados y rutinarios que son realizados en favor de la productividad. Al finalizar la obra, el nivel actoral demostrado por los integrantes de TOTEM motivó una prolongada ovación de pie por parte del público que aglomeró el citado teatro.
Continuando con los eventos enmarcados en las artes escénicas, se presentó la obra “Desdén, el último danzón” en la que se rompieron las barreras de obra y espectador para unirse en un homenaje a los años en los que el danzón brillaba en los salones de la Ciudad de México.
Esta nostálgica puesta en escena presentada en la Plazuela de La Merced fusionó diversos componentes artísticos: el teatro, con la historia de una pareja que se reencuentra luego de tres años; el baile, con las piezas ejecutadas por público y actores; y la poesía, con la intervención de un “mesero solitario” que servía bebidas acompañadas de fragmentos de “Los amorosos” de Jaime Sabines.
Con estos eventos el festival ofreció al público la amplia gama de posibilidades que ofrecen las artes escénicas interpretadas por artistas nacionales e internacionales. La invitación está abierta para que continúe asistiendo a esta fiesta de las culturas. ASICh
