Cosme Vázquez /ASICh
Ocho de cada diez mexicanos viven en zonas susceptibles de inundaciones ya sea permanente o de temporal por lluvias atípicas, inclusive, en tanto hay otro porcentaje de la población en zonas geológicamente activas, ya sea de sismos o márgenes de volcanes, señaló Javier Moya García, asesor de reducción de programas de riesgo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en México. Consultado en exclusiva dijo que de acuerdo al atlas nacional de riesgos, Chiapas tiene una particularidad de ser vulnerable ante amenazas hidrometeorológicas, inundaciones, desbordamientos de ríos y huracanes, así como ante amenazas geológicas y químicos industriales, por la presencia de Petróleos Mexicanos y otras industrias.
Consideró que la situación de Chiapas en comparación con otros estados probablemente es más delicada, porque está en el camino de dos rutas más importantes de huracanes, la ruta del Pacífico y la del Atlántico y del Golfo.
Ante esta realidad, enfático dijo que el gobierno federal tiene bien organizado un sistema de respuesta, en tanto los gobiernos estatales tienen tareas complementarias en su territorio, que les ha permitido algunos estados tener planes estatales de protección civil completos, como el que tiene Chiapas.
Sin embargo, advirtió que hay más de mil municipios indígenas en México que a veces no tienen capacidades institucionales, ni presupuesto ni personal para tener instrumentos de atención a riesgos y planes de recuperación.
Por ello, el PNUD en conjunto con el gobierno federal está viendo la posiblidad de bajar de los planes estatales a los planes municipales, porque ahí está el mayor reto.
De nada valdría que el gobierno federal tenga un excelente sistema de operación si a nivel municipal no se tiene la contraparte no hay quien se responsabilice y se encargue de responder, subrayó.
Asimismo, sostuvo que contingencias van a ver cada vez más, por el cambio climático habría más huracanes y con mayor fuerza y hasta más sequías a nivel mundial, pero lo que no queremos es que haya desastres, por lo que se revisarán los proyectos de manejo de riesgos.
De lo que se trata es que aunque haya huracanes destruyan menos calles, carreteras, plantaciones, por lo que hay que pensar hasta en el gasto adicional que se debería hacer para reducir la vulnerabilidad en infraestructura. ASICh
