Firmas mexicanas buscan en Senado ajustar ley de genéricos biotecnológicos para equilibrarse con multinacionales
Alberto Aguilar
Deuda de 120 mdp pendiente de Aviacsa con ASA y las presiones de aerolíneas a SCT; 1,364 fracciones las que eliminaría Economía y más críticas de IP y expertos; Gómez Alcalá, Albo y Ortiz Izquierdo asumirán
UNO DE LOS tantos temas que se han discutido recientemente en el ámbito farmacéutico del país es el que tiene que ver con la regulación de los “genéricos biotecnológicos”, rama de la medicina que ha crecido fuerte en los últimos años y que ya representa 12 por ciento del consumo total de medicamentos con algo así como 70 mil millones de dólares.
Este segmento está en la punta de la innovación farmacéutica con sustancias que han surgido de microorganismos, órganos y tejidos de origen vegetal y animal, resultado del avance de las investigaciones del ADN.
Su crecimiento no es fortuito, puesto que se han convertido en pilares para tratar enfermedades como cáncer, diabetes, hepatitis C, SIDA.
Hace unos días la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa con la que se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Salud para regular los “genéricos biotecnológicos”.
El esfuerzo busca diferenciarlos de los de origen sintético y generar condiciones que permitan a los pacientes acceder a medicina segura, sean de patente o bien genéricos.
Los ajustes fueron producto de largas negociaciones en las que participaron muchas de las firmas líderes como Roche de Miguel Munera, Eli Lilly de Carlos Baños, Wyeth de Guillermo Ibarra, Novartis de Sergio Duplan, MSD de Frank Gutiérrez, Glaxo de Oswaldo Gola, por citar algunas.
Los diputados trataron de amalgamar las distintas corrientes de opinión que se presentan en este tipo de temas, por los enormes intereses involucrados.
Al final lo que se aprobó no fue idéntico a lo que se analizó de arranque en la Comisión de Salud que lleva el panista Ector Jaime Ramírez.
Incluso, en EU y Europa hay todavía fuertes forcejeos entre la industria y los gobiernos, dados los crecientes costos para la seguridad pública que implican las enfermedades relacionadas con la medicina biotecnológica.
Aquí la legislación aprobada por los diputados no dejó del todo satisfechos a los laboratorios nacionales, puesto que algunos requisitos que se imponen para los genéricos se cree que les taparán el paso a sus productos a favor de las multinacionales.
El asunto ya se llevó al Senado y en concreto a la Comisión de Salud que lleva Ernesto Saro, con la intención de que los temas controvertidos puedan modificarse, no sólo a favor de los laboratorios nacionales que producen esos genéricos, sino también del Sistema Nacional de Salud.
En esta lucha está la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (ANAFAM) que lleva Jaime Uribe de la Mora y la propia Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF) que preside Ricardo Romay.
El reclamo ya ha generado reacciones de algunos senadores como por ejemplo de la priísta María de los Angeles Moreno que presentó incluso una iniciativa alterna, en la que se flexibilizan los requisitos impuestos a los genéricos.
La industria nacional lo que buscaría es suavizar las pruebas de bioequivalencia que en la legislación aprobada se exigen, puesto que este tipo de estudios clínicos se pueden prolongar por mucho tiempo, abriendo ventajas para que los grandes laboratorios obtengan de facto una extensión a sus patentes.
Otro punto por el que ANAFAM y AMELAF pelean es la identificación de los productos innovadores y biocomparables en etiquetas y empaques, lo que eliminaría a sus miembros del cuadro básico y de las licitaciones públicas favoreciendo a las grandes firmas.
Para el país, se expone, este asunto podría tener serias implicaciones presupuestales por los costos de los productos con patente y las dificultades que esto traería para garantizar el acceso universal a muchos de estos medicamentos, objetivo de Salud que encabeza José Angel Córdova.
Así que como ve el asunto tiene sus bemoles.
Aunque Aviacsa de Eduardo Morales Mega ha pagado tres semanas consecutivas por su combustible a ASA que lleva Gilberto López Meyer, esto los martes antes de las 18:00 horas, el problema es que dicha aerolínea tiene esa restricción justo por sus incumplimientos previos. Debería saldar a ASA cada mes, pero con su solvencia se pasó a un esquema de cada 14 días y ahora semanal, con penalizaciones a una tasa de TIIE más 15 puntos. Obviamente sin derecho a descuentos volumétricos y de temperatura. Además en estricto apego a las normas, vale señalar que Aviacsa ya ni siquiera debería gozar del suministro puesto que arrastra una deuda con ASA por 120 millones de pesos. Sucede que la anterior cabeza de esa dependencia Ernesto Velasco, le concedió un crédito que tendría que la aerolíneas debió garantizar con algún activo, lo que no se ha dado. Hay pláticas con SCT de Luis Téllez para resolver ese pendiente y por ello las presiones a la autoridad para que las reglas sean parejas para todos. En éstas participan Aeroméxico que lleva Andrés Conesa, Mexicana de Manuel Borja Chico, Interjet de José Luis Garza y Volaris que comanda Enrique Beltranena.
La reducción de aranceles que prevé realizar Economía que encabeza Gerardo Ruiz Mateos va realmente muy en serio y a fondo, puesto que contempla mil 364 fracciones de todos los rubros de la industria. Como le platicaba el asunto ha preocupado realmente a la dirigencia del sector privado, concretamente a los miembros del CCE que preside Armando Paredes y en particular a Concamin que comanda Ismael Plascencia. Aunque algunos expertos justifican la medida, puesto que de todas formas algunos de estos productos entran al país por contrabando, parece que la petición para aceptar andará en obtener resultados concretos en competitividad y en simplificación administrativa. Obviamente el momento parece el más inadecuado por la profunda recesión del mundo. Además, como dice un especialista, si abrir las fronteras fuera la solución para ser competitivos, EU y la UE ya hubieran eliminado sus aranceles con todo el orbe, que no es el caso.
Le adelantaba de la salida de Jorge Hierro por motivos personales y para buscar nuevos derroteros profesionales, esto a partir de esta semana. Hoy le puedo precisar que no habrá un relevo en sí, puesto que su dirección ejecutiva de relaciones institucionales de hecho se va a dividir en tres partes. Una con Alberto Gómez Alcalá, que es el economista del banco, otras con José Ortiz Izquierdo, un experto en la materia de las relaciones públicas, y Andrés Albo, que se incorporará al banco y a quien seguramente usted recordará como consejero del IFE.
